Y el obispo Algora tuvo que morderse la lengua

Ayer tuvimos una rueda de prensa en la sede de la CEE, para presentar la campaña publicitaria del Xtantos. Con una nutrida presencia de profesionales y de medios. Lo cual quiere decir que lo que dice la CEE todavía sigue interesando a los medios, que contiúan enviando a sus profesionales a sus convocatorias. Y, como buenos periodistas, van a preguntar. Pero, a menudo, reciben la callada por respuesta, el silencio interesado (hablo cuando me conviene el tema y lo soslayo cuando no me interesa) o, como en el caso de ayer, la presión para que un obispo presente se mordiese la lengua.

El prelado presente, monseñor Algora, obispo de Ciudad Real y presidente de la Oficina para el sostenimiento de la Iglesia es un prelado con bagaje, recorrido y experiencia. Que conoce perfectamente los movimientos obreros y sociales (es experto en Sociología), tiene profundos conocimientos en gestión económica y hasta en marketing. Y, cuando va a una rueda de prensa, le gusta hablar. Pero ayer, el jefe de prensa de la CEE le susurraba todo el rato que no entrase ni contestase a las preguntas que se salían del guión preestablecido.

Se ha impuesto en la CEE la estrategia de las ruedas de prensa (cada vez menos) monotemáticas. Y todo lo que se salga de ese tema, no se contesta. Creen Camino y Catela que así son más eficaces y sus mensajes llegan mejor. Deberían revisar su postura, que ya se ha quedado obsoleta en la era de la comunicación instantánea de Twiter y de la Red.

Además, con esta política, la CEE queda mal ante los profesionales, que siguen insistiendo sin éxito. Y pusieron en un brete al bueno del obispo de Ciudad Real que pasaba por allí.

Y es que la rueda de prensa de ayer fue todo un ejemplo de esta dinámica perjudicial para la Iglesia. Hubo, como es lógico, preguntas sobre el tema de la campaña del Xtantos. Pero también sobre otras cosas. por ejemplo, una chica de Canal Plus Francia pidió insitentemente que le dijesen algo sobre el tema de los "Bebés robados". Le habían enviado desde el país vecino para hacer un reportaje sobre el asunto y, tras llamar a toas las puertas de la CEE y de los obispados, no tuvo más remedio que volver a intentarlo en una rueda de prensa.

Catela enrojecía y Algora no sabía por donde salir. Y como la compañera se refirió a las "monjas y curas que robaron bebés", el obispo matizó que "no sólo los curas y las monjas". Mientras, el jefe de prensa le decía que no entrase en el tema. Al final, la compañera se conformó con que le prometiesen que alguien le iba a contestar. ¿Lo harán?

La puerta del Sol de Madrid hierve de chavales acampados. Acampada en sol era ayer y hoy una de las palabras más usadas en Twiter en todo el mundo. Y se acababan de celebrar las marchas del movimiento "Democracia real ya". La cuestión estaba en el ambiente y había que plantearla a la Iglesia. Y el obispo tuvo que morderse de nuevo la lengua: "¿Alguien sabe de qué va? Estoy atento a esos movimientos".

La traca final fue otra pregunta "incómoda". Porque venía de una empresa de la propia Iglesia. Una compañera de Popular TV se atrevió a plantearle a Fernando Giménez Barriocanal el tema de los despidos en esa empresa de la Iglesia, que, al parecer, se fusiona con 13TV.

Una fusión que va a provocar el despido de muchos profesionales que llevaban 8 o 9 años en la casa. Según la periodista, de los 50 informadores con los que cuenta la empresa en Madrid, sólo se van a quedar los 8 o 9 que tienen contrato fijo. Los demás, a la calle. "Una empresa de la Iglesia no debería comportarse así", se quejaba la compañera.

No era el tema, pero Fernando Giménez tuvo que entrar a la cuestión. Y salió del apuro como pudo, diciendo que van a continuar los trabajadores con contrato indefinido y que, a los demás, se les tratará de encontrar un buen acomodo. Porque "en la Iglesia los planes de ajuste se hacen de otra manera", dijo el gerente del episcopado. A ver si es verdad también en este caso.

José Manuel Vidal
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