El cardenal de Sevilla,
Carlos Amigo, intervino recientemente ante el Consejo de Cofradías de Sevilla. Una de los pasajes esenciales de su ponencia se centró en las actuales relaciones Iglesia-Estado. Fray Carlos, reconocido moderado en los órganos de representación de la Iglesia española, advirtió que una cosa es separar Iglesia y Estado y otra convertirse en enemigos irreconciliables. «El problema no puede ser la Conferencia Episcopal ni el Gobierno, sino la gente a la que tenemos que servir desde uno y otro lado».
Monseñor Amigo criticó «el infantilismo que supone
dar palos a los católicos al tiempo que se ofrece protección a otras religiones» como medida de fuerza. Y fue a más ante las evidentes amenazas de revisión de los acuerdos Iglesia-Estado, o de supresión de privilegios.
«¿Suprimir privilegios?» se preguntó Carlos Amigo antes de lanzar a quienes le escuchaban un reto, imaginar qué pasaría «si una mañana pusiéramos a las puertas del Ayuntamiento a las cuatrocientas personas que se alimentan cada día en los comedores atendidos por religiosas y sustentados con las pensiones no contributivas de éstas».
Recordó que
el presupuesto de Cáritas en Sevilla es superior al general de toda la Diócesis, que más de 42 por ciento de los centros sociales están gestionados por la Iglesia, que además asiste a la inmensa mayoría de los enfermos terminales de sida.
No obvió otros asuntos de actualidad como el debate sobre el uso del velo en las escuelas. Un debate que centró simplemente en el respeto mutuo entre las personas. «No importa que una chica musulmana lleve velo o no, o que un chico católico lleve su cruz. Lo importante es educarlos en el
respeto mutuo.»