El primer homenaje a Don José Sánchez

Se acaba de jubilar, tras un largo y fecundo pontificado en Sigüenza-Guadalajara, como secretario-portavoz de la Conferencia episcopal y como presidente, durante muchos años, de la comisión episcopal de Migraciones. José

Sánchez
ha dejado huella por donde ha pasado. Y, ya emérito, comienzan a llegarle los reconocimientos a su labor. El primero será en las XXXI Jornadas Nacionales de Delegados y Agentes Diocesanos de Migraciones que comienzan hoy en Ciempozuelos (Madrid). Un reconocimiento sencillo (seguro que vendrán otros) de parte de los delegados y expertos en migraciones a los que acompañó y dirigió durante tantos años. Por eso, todos dicen que, en este ámbito, Don José es "un maestro".

Quizás porque no sólo estudio a fondo el fenómeno migratorio, sino también porque lo vivió en carne propia, como capellán de emigrantes durante décadas en Alemania. Desde esa doble valencia, el obispo emérito de Sigüenza-Guadalajara marco una época de denuncia y de anuncio. Y puso de relieve una de las tareas en las que más brilla la labor eclesial: la acogida y la integración de los inmigrantes.

Retirado en su pueblo de Fuenteaguinaldo (donde vive feliz, ejerciendo de simple cura), Don José ha optado por pasar a un segundo plano. Quizás para hacer un alto y volver con más fuerzas, si cabe. Porque las migraciones le siguen necesitando. Y la Iglesia española no puede prescindir del caudal teórico y práctico del "obispo de los emigrantes".

José Manuel Vidal
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