El primer obispo vivo con estatua

No obstante, García-Gasco no es un caso único en España. El ayuntamiento de Getafe también levantó una imagen de su primer obispo -es una diócesis nueva, creada por Juan Pablo II-, Francisco José Pérez, cuando aún vivía. Cuentan las crónicas que al prelado no le hacía mucha gracia verse petrificado ante la Catedral de la Magdalena, porque "las estatuas se las hacen a los muertos".
Al cardenal de Valencia parece que sí que le gusta tal como lo han representado en el patio del nuevo edificio de la Facultad de Medicina de la Universidad Católica de Valencia San Vicente Mártir. Al menos, eso le dijo al autor de la obra, el escultor y pintor de Picassent Francisco Santana. "Más que por el retrato, por el mensaje pastoral que contiene", explicó ayer el artista a Levante-EMV.
La estatua fue la sorpresa que el equipo rector de la Universidad Católica le tenía preparada al arzobispo para la jornada de inauguración de la flamante y polémica Facultad de Medicina, habilitada en la vieja iglesia de San Carlos Borromeo de Valencia. La figura imponente de piedra y bronce domina el patio de las nuevas instalaciones.
Francisco Santana califica la obra de "expresionista", aunque las etiquetas "nunca acaban de de definir lo que es". Si hubiera que buscar alguna influencia, precisa, serían aquellas pinturas medievales en las que en el cuerpo del personaje aparece su representación iconográfica. Algo similar ha realizado el artista con la estatua de García-Gasco. El parecido físico es "lo más anecdótico", afirma. Lo fundamental es "reflejar su mensaje de apostolado". Así, aparecen algunos símbolos que expresan los temas esenciales de la pastoral del cardenal, "como la defensa de la vida, la familia, Dios y la hermandad entre los hombres", comentó ayer Santana.
El artista, de 52 años y autor de las pinturas murales de la iglesia de San Cristóbal de Picassent, confiesa que "sentía responsabilidad" ante la reacción del purpurado y el resto de la gente cuando se descubriera la escultura. Por ello, agradece ahora su sensibilidad: "Captó enseguida el contenido. Me dijo que le explicara la simbología, en qué me había basado y le gustó".
Santana ha trabajado un año en la realización del boceto y alrededor de cinco meses en la realización de la pieza. Ha manejado numerosas fotografías del cardenal y destaca la libertad que le ha dado la Universidad Católica.
Levante