Lo que va de Sistach a Rouco, Asenjo o Cerro

Aún estando en perfecta comunión con la española, la Iglesia catalana está hecha de otra pasta. Sigue siendo más europea y manteniéndose equilibrada, sin renunciar a los grandes principios conciliares ni enterrarlos, a pesar de lso vientos secularizadores que allí soplan con mayor vigor si cabe. Para muestra, el último botón. Hoy, la Delegación de Pastoral Obrera del arzobispado de Barcelona, junto a la ACO, HOAC, JOC, MIJAC, Curas obreros y Religiosas en barrios, han hecho público un comunicado de apoyo a la huelga general del día 29 de septiembre. Sin embigüedades ni distintivos de colores. Basándose en un somero análisis de la realidad y en los principios de la Doctrina Social de la Iglesia.

Apuesto lo que quieran a que mañana no saldrá el cardenal de Barcelona, Martínez Sistach, ni nadie de "su entorno" a decir que ésa no es la postura oficial de la archidiócesis y que el arzobispo no tenía ni idea del comunicado de los organismos que dependen de él. No habrá, pues, desautorización de los firmantes barceloneses del llamamiento a la huelga. Ni público ni privado. Porque, o bien el arzobispo catalán está al tanto del comunicado (lo más lógico) o, en cualquier caso, respetará la autonomía de su propia delegación y de los movimeintos obreros de Barcelona. Porque también son Iglesia.

Hace unos días, las delegaciones de Pastoral Obrera de Sevilla y de Coria-Cáceres hicieron un comunicado parecido. Al día siguiente, sus respectivos obispos, Juan José Asenjo y Francisco Cerro, les desautorizaron públicamente.

Más esperpéntico todavía, como saben, el caso de Madrid, donde el Consejo de Laicos del arzobispado madrileño lanzó un documento por la mañana pidiendo a los católicos que acudiesen a la huelga con "pañuelo blanco", para distinguirse de los demás y no dejarse manipular. Por la tarde, a las pocas horas, un segundo comunicado del mismo organismo diocesano señalaba que Rouco no estaba al corriente y no tenía nada que ver en su pronunciamiento ni en la huelga del pañuelo blanco.

Lo que va de una diócesis corresponsable a otra dirigista. Lo que va de Sistach a Rouco. Lo que va de una archidiócesis sin miedos a otra eternamente supervisada. Y eso que los dos, Rouco y Sistach, son canonistas. Me huelo que de distinta escuela.

En el Madrid eclesiástico suele decirse, para descalificar a la Iglesia catalana, que está de capa caída (¿dónde, no?) y que sus obispos van un poco por libre. ¡Bendita libertad, que permite a las delegaciones y a los movimientos laicales sentirse Iglesia y posicionarse públicamente como tal! Además y sobre todo, en Barcelona se respira. En Madrid, a veces, parece que nos asfixiamos.

José Manuel Vidal
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