1.-Medito en la frase de San Pablo: "Ay de mí si no evangelizare"; dame, Señor, en la Comunión y en la oración un fuego divino para que me decida a evangelizar en todo momento.
2.- Ayúdame a practicar la caridad y el amor, ayúdame a hacer el bien espiritual y corporal; dame espíritu de observación para aprovechar todas las oportunidades.
3.- Que conozca y advierta mis defectos para avanzar en la humildad evangelizadora; que sepa aceptar las correcciones directas e indirectas que se me ofrecen en la vida.
4.- Deseo además compensarte, oh Señor, de las injurias que recibes de todos los hombres y de las mías propias; dame el espíritu de reparación.
5.- Que mi reparación se revista de sacrificio, de amor a Ti, de celo por las salvación de las almas.
NOTA.- Estas meditaciones hazlas sin ansia de pasar adelante. Normalmente cada punto breve está separado por un número. Es una señal discrecional de parada. Cuando piensas que te has agotado en afectos, discursos o contemplación pasa al punto siguiente. Lo mismo haz si no te dice nada la frase leída. Siempre has de comenzar la oración cortando con suavidad los pensamientos ajenos, y centrándote en el Señor. Al finalizar termina siempre con un coloquio con la Virgen María y con Jesús, su Hijo, Dios y hombre verdadero.