Alguna vez siente uno tan cerca el amor de Dios, tan cerca su caricia que siente como una gran vergüenza y humillación al ver la propia miseria e infidelidad. ¿Por qué, por qué a mí Señor? ¿Qué tengo yo que mi amistad procuras? Y nos duele en esos momentos pensar que pasará el fervor y volverá uno a las andadas de despiste, comodidad e infidelidad, vulgaridad y miseria.
A veces entran ganas de meterse en un agujero, debajo de una piedra para llorar la propia infidelidad.
Imagino que te preguntarás a menudo lo que yo me pregunto: ¿Iré caminando por buen camino en el terreno de la voluntad de Dios? Vemos tantas personas que se dicen cristianas, pero luego se comportan de unos modos tan egoístas... No hay más remedio que invocar al Espíritu Santo; El nos ayudará con su don de consejo. Este don nos hará triunfar de las astucias del demonio: siempre quiere sacar partido, incluso cuando vamos por buen camino. Que el Señor nos vaya conduciendo por los caminos de la salvación y nos dé la perseverancia.
Qué difícil resulta obrar sin ningún tipo de interés humano, sólo por Dios. Ni siquiera cuando actuamos gratis, sin cobrar nada, es fácil. Se nos mezcla casi siempre el honor, el prestigio, que se fijen en nosotros. Hemos de invocar el don de consejo al Espíritu Santo para recibir ayuda. El nos asistirá a no tener miras humanas de amor propio.
José María Lorenzo Amelibia
Si quieres escribirme hazlo a: jmla@jet.es
Puedes solicitar mi amistad en Facebook pidiendo mi nombre Josemari Lorenzo Amelibia
Ver página web: http://web.jet.es/mistica