Cura que se suicidó tras confesar abuso a menor fue vicario de Educación y exoneró a profesora lesbiana
El domingo, 21 noviembre 2010, en la “misa por Chile” oficiada en el Templo de Maipú, la jerarquía católica pidió perdón por los abusos a menores cometidos por sacerdotes.
Dos meses antes, en San Bernardo, ocurrió el último de los episodios que avergüenzan a la iglesia y que incluyó un matiz dramático e inédito: el suicidio del religioso involucrado.
El presbítero René Aguilera se colgó en la casa parroquial del templo Santísima Trinidad el 9 de septiembre.
Tres días antes un alumno de un colegio católico lo había denunciado. La noticia estremeció a la diócesis que dirige el obispo del Opus Dei, Juan Ignacio González, quien hasta 2007 mantuvo al sacerdote como vicario para la Educación y le confió la capellanía de varios colegios. Aguilera había mostrado su celo en cuestiones de moral sexual cuando exoneró a una profesora de religión porque era lesbiana.
Cientos de personas acompañaron el cortejo fúnebre que despidió al sacerdote Aguilera. Sus feligreses y las comunidades de los colegios donde fue capellán, lo querían. Algunos lo recuerdan como un hombre delicado, sensible, acogedor. En la noche del viernes 10 se ofició una misa en su memoria en la misma parroquia Santísima Trinidad.
La homilía fue del obispo de San Bernardo y religioso del Opus Dei, Juan Ignacio González:
-No comprendemos cómo un hombre como el padre René tomó esa resolución. Hay que dejar ese juicio a Dios. Hemos visto a la gente llorando y como obispo miro al cielo y digo: “Señor, no lo entiendo, pero tú sí” -dijo el prelado en su sermón.
Orientación sexual
La denuncia contra Aguilera Colinier provocó un verdadero cataclismo en la diócesis que dirige el conservador obispo González. El presbítero Aguilera era considerado un confiable experto en trabajo con menores y había sido hasta diciembre de 2007 nada menos que el vicario para la Educación del obispado.
-Yo podría haberle hecho un cuento, haberle dicho que sólo me estaban molestando por teléfono, pero mirándolo a los ojos le dije: “Sí, soy lesbiana”. Lo hice porque consideré que no tenía por qué estar ocultando lo que soy -relata hoy la profesora Pávez, quien también le informó que convivía con una pareja hacía diez años.
La docente recuerda que el sacerdote Aguilera le dijo: “¡Usted no puede hacer clases de religión! ¿Con qué moral predica a Cristo? ¿Cómo a los niños les habla de Dios y de y de Cristo, si usted es lesbiana?”.
Breve resumen del artículo publicado por Pedro Ramírez, CIPER | 22 de Noviembre de 2010
Nuestro breve comentario: Pensamos una vez más en lo mismo. El desgraciado sacerdote Aguilera muy probablemente, si hubiera estado legítimamente desposado con una mujer honesta, no habría llegado a ser protagonista de semejante desbarajuste. No culpamos a nadie de lo que él hizo. Dios juzgará a todos, el único que puede hacerlo. Pero pensamos que la ley del celibato debe ser abolida tal y como ahora rige.
Te recomiendo mi página web http://personales.jet.es/mistica
Más de mil artículos del autor sobre enfermos y debilidad en http://opina2000.com