Disponernos a recibir el don de Dios

Quisiera que tú y yo nos dispusiéramos del todo para recibir la gracia abundante de Dios. Desde la raíz; para que el Señor derrame su amor en abundancia sobre nuestros corazones. Quisiera que poco a poco logremos quitar los resabios de "hombre viejo".
Estoy seguro de que, si trabajamos en este sentido, el Señor hará en nosotros su labor. Yo estoy convencido de que a la disposición del hombre corresponde siempre la comunicación divina.
Nosotros, querido amigo, sólo podemos disponernos, por nuestras fuerzas: nada de nada. Con su ayuda, todo. Dios se muestra grande comunicándose al hombre. Y muchas veces pasamos junto a sus grandezas de un modo inadvertido. Hasta para eso necesitamos su llamada.
¿Cuándo llegará el día en que sea Dios nuestro centro total? ¡Qué importante es disponernos a la acción de Dios en nuestras almas! La guarda de los sentidos, la vigilancia, la pureza de corazón, el despego de toda suerte de gustos y consuelos: sobre todo de los sensibles, pero también incluso de los espirituales. Buscar a Dios solo.
Dejarnos atraer por Dios... A mí no me resulta fácil esa oración de quietud, de dejarme atraer por Dios, como nos dice Santa Teresa, pero qué importante es. ¡Cuándo podremos dejar al Espíritu Santo que vaya tomando las riendas de nuestra vida interior!
Puedes mirar mi página web http://personales.jet.es/mistica
Más de mil artículos míos sobre la debilidad, enfermedad, etc. en
http://www.opina2000.com