Escribir cartas y ser perfume de Cristo


La correspondencia escrita con amigos en la fe aporta muchos beneficios. Sin duda más que la conversación oral. Por medio del escrito nos expresamos mejor en estos temas. Merece la pena dominar la pereza de escribir. Compensa con creces el esfuerzo epistolar.

Los frutos son de mutuo aliento. Sin escribirnos, aunque nos hayamos tratado mucho, no llegamos nunca a comprendernos del todo.

Perfume de Cristo
Escuché no hace mucho una frase y la grabé en mi memoria: El apóstol ha de ser perfume de Cristo por medio de la oración y vida sacramental. Esto es muy difícil, pero posible. Porque también es difícil ser apóstol. Es preciso llenarse de Dios. Así lo seremos con verdadera ilusión. Y no veo otro medio de llenarse de Dios que permanecer en oración todos los días un buen rato. Lo de menos es el método. Lo verdaderamente importante es la atención, que no sea "obligada" o de rutina. Porque entonces no exhalará ningún perfume de Cristo.
Nosotros hemos recibido el amor de Dios. Muchas veces lo hemos comentado. Pero no lo guardaremos para nosotros solos, sino que, a ejemplo del mismo Dios, hemos de irradiarlo y comunicarlo en todos los ambientes que podamos. A ver si conseguimos transmitirlo a todos los corazones helados. Que nuestros semejantes sientan las influencia bienhechora del amor.
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