Homilías familiares. Domingo 3º de Pascua. Ciclo A. 8 Mayo 2011 Lc. 24, 13-35


1.- Caminaban el domingo de Pascua a la mañana dos discípulos de Jesús hacia Emaús. Iban tristes porque habían crucificado a su Maestro. Los alcanza Jesús y les dice: ¿Por qué estáis tristes? Ellos, mientras les hablaban el Señor sentían inflamarse su corazón. Pero no descubrieron que era El hasta la fracción del pan.

2.- Nosotros también nos hallamos a veces tristes y desesperanzados. Hemos de notar la presencia de Jesús en esos momentos. Dejar que se inflame nuestro corazón de esperanza. Pero vamos a ser conscientes. Que nuestra oración sea de confianza y de esperanza. De mucha fe.

3.- Decirle a Jesús en la próxima comunión o en la visita con gran sentimiento de alma, como los de Emaús: "Quédate Buen Jesús que anochece. Quédate con nosotros que llegan las sombras y Tú eres nuestra luz y nuestra esperanza".

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