A mí me parece que para realizar la obra, lo principal (a parte, claro, de su continua entrega a Jesús en la oración) es rodearte no tanto de sacerdotes teóricos u organizadores, cuanto de sacerdotes santos.
Necesitas sacerdotes sin afán de protagonismo, que pasen del deseo de cualquier tipo de poder. En varias diócesis ya ha comenzado una verdadera renovación espiritual del clero. La Providencia cuenta con usted. Y el Pueblo de Dios. ¡Amistad en la fe! Por ahí tendría que ir la relación obispos - sacerdotes. Los amigos en la fe sustituyen hoy, al carecer de los antiguos padres espirituales, la función de aliento que éstos llevaban en nuestros tiempos jóvenes.
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