Obispos, sed santos a ejemplo de...

Beato Luis Stepinac

* Croacia 1898 + Krasic 10 febrero 1960


Era Luis hijo en familia numerosa. Allí aprendió las virtudes humanas. Tomó parte en la primera guerra mundial; fue movilizado forzoso, y cayó prisionero en Italia. Más tarde en casa se dedicó a las tareas agrícolas.


En Roma recibió la ordenación sacerdotal en 1930. Y cuatro años más tarde fue nombrado arzobispo coadjutor de Zagreb y tres años más tarde, titular.

Desde el comienzo orientó con claridad a sus diocesanos sobre el peligro del marxismo. Fomentó organizaciones juveniles católicas y defendió en todo momento la unidad de fe en torno a San Pedro. Gustaba también de unir entre sí al clero secular y regular. Ofrecía a la Iglesia como seno de paz y civilización. Decía: “Nosotros condenamos todas las injusticias, las matanzas de inocentes, los incendios de las aldeas... y respondemos así: La Iglesia apoya un sistema que tiene tantos años como los Mandamientos de Dios”.

No, al comunismo

Frente a la invitación comunista de crear una Iglesia nacionalista enfrentada con Roma, Stepinac siempre defendió la unidad con el Papa. El Buen Pastor fue su maestro y su guía. Denunció al régimen por la persecución de sacerdotes y católicos fervientes. Esta denuncia fue la causa de su arresto y juicio.

¡Dieciséis años lo tuvieron en la cárcel y condenado a trabajos forzados! Su testimonio lo conocimos y admiramos cuantos vivimos de una manera consciente aquella época, y nadie creyó las falsas acusaciones de colaboracionismo con los nazis. El 12 de enero del 53 Pío XII lo creaba cardenal de la Santa Iglesia. La opinión mundial acerca de nuestro héroe obligó a los comunistas a mitigar su condena, transformándola en arresto domiciliario hasta el momento de su muerte.

ASÍ FUE
Juan Pablo II en el discurso de su beatificación - 3 de octubre 1998 – decía de él que fue orientador, verdadera brújula, de su pueblo. Sus puntos cardinales eran: fe en Dios, respeto al hombre, amo a todos, unidad de la Iglesia. Afrontó el sufrimiento antes de traicionar su conciencia.
Aquel santo Arzobispo defendió la libertad de los hijos de Dios y padeció persecución por la justicia. Murió en plena humildad, prácticamente como coadjutor del cura de la aldea donde se hallaba recluido, pero bien consciente de que era el primado de Yugoslavia, cardenal y arzobispo de Zagreb.

No derramó la sangre por Cristo en el sentido literal, pero se le considera mártir. La muerte se le produjo a causa de los tremendos sufrimientos y vejaciones de que fue objeto, por exponer con valentía el Evangelio en su integridad. Stepincac es una de las figuras más destacadas de la Iglesia católica del siglo XX.

José María Lorenzo Amelibia

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