1.- Profundizar en el mes del Corazón de Jesús en su amor; profundizar también en el Espíritu Santo que viene a nosotros en Pentecostés. El pan eucarístico es Jesús que viene a nosotros y toma posesión de nuestro ser y nos hace semejantes a Él: "Yo soy el pan vivo bajado del Cielo.
2.- El alma del Salvador está en contacto íntimo con el Verbo, y es revestida de los méritos del Verbo por la unión hipostática. Contemplar con amor.
3.- El autor de la gracia reposa en mi alma después de la Comunión; la reviste de sus méritos; le concede el honor de vivir la filiación adoptiva.
4.- Jesús nos asegura: así como me envió el Padre, y yo vivo en el Padre, así el que me come vivirá en mí. Ven, Señor, no tardes.
5.- Afianzarme en la gracia que me acompaña siempre que comulgo; afianzarme en el amor a Jesús; trabajar por Él con paz; hasta donde llegue.
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