Retiro. Tema: Hacia la contemplación.

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Hacia la contemplación.


Meditar, orar, contemplar. Tres palabras próximas, aunque no sean sinónimas, Solemos emplear las tes para hablar de nuestra relación con Dios. La contemplación es una manera de hacer oración más simple, sin esfuerzo mayor, mirar a Dios y dejarse mirar y llenar de Él. Pero a pesar de ser tan sencillo y simple, es necesaria la gracia de Dios que nos mueva a ello. Yo suelo decir que el Señor acostumbra a llamar a las almas a esta forma de oración, después de que han estado años enteros ocupadas en la meditación, contemplación, buenas lecturas, con esfuerzo de seguir a Dios.

Pienso que cuando llega el alma a estas alturas, está ya enamorada de su Dios. El Señor no está obligado a seguir este criterio, y puede llamar a la contemplación muy pronto. A algunos nada más convertirse.

El retiro de hoy es muy práctico. Son una serie de ideas espirituales que pueden derivar nuestro espíritu a una contemplación elemental. Ante todo he de sentirme muy cerca de Dios. Contemplar a Dios en mí.

Este retiro lo puedo practicar junto al Sagrario, sentado, arrodillado, tumbado, como mejor convenga. También puedo hacerlo en el monte en soledad, en paseo suave. O incluso paseando por el parque, en el campo, sin mucha gente ardedor que me distraiga. O en mi casa, en mi habitación, aislado de ruidos. Es importante un lugar sereno. Llevar copiado este retiro o apuntes de él para no distraerme.

Cada punto es breve. Procura leerlo, entenderlo, contemplarlo después sin esfuerzo, con amor. No es necesario en el retiro recorrer todos los puntos. Sin prisa para pasar al siguiente, pero pasar siempre que haga falta, con mucha paz.

1.- Vivo contito, Dios mío, tu misma vida. Estás en mí. Me adentro a lo más profundo de mi alma. Te amo desde lo más profundo de mi ser.

2.- Comienzo a conocerte y a amarte cada vez más, más, con paz. Y veo horizontes infinitos en este amor que nunca terminará.

3.- Estoy atraído por tu bondad, por tu hermosura, por tu divinidad. Mi alma está muy unida a Ti. Me entrego a Ti, bondad infinita.

4.- Te digo ahora con los místicos: “Yo soy Tú; Tú eres yo”.
5.- El alma en el Cielo estará en Dios, feliz contemplándolo. Esto es un anticipo del Cielo.

6.- En Ti, Señor, encuentro todo. Dame ahora fuerza para seguir, paz. Y desde aquí me entrego a Ti, Dios Padre, me entrego a Ti, Dios Hijo, me entrego a Ti, Dios Espíritu Santo.
7.- Te conozco, Señor. Conozco tus maravillas de la creación. Tú estás por encima de ellas, por supuesto, pero son reflejos de tu amor. Imagino los grandes paisajes, las montañas, los ríos o mares. Desde allí te adoro a Ti, Señor.
8.- Expansiono y comunico mi corazón contigo. Te amo. Dame tu amor.

9.- Siento la unión de la esencia divina con mi pobre alma. Y me siento rico en amor. Rico por la misericordia de mi Dios. Gozo con el gozo de mi Señor.

10.- “Tú solo eres Santo, Tú solo Señor, Tú solo Altísimo, Jesucristo. Con el Espíritu Santo en la gloria de Dios Padre”.
11.- ¿Has comulgado hoy? Es el mismo Cielo. Estás comunicado del todo con Dios, por Jesucristo, en el Espíritu Santo.
12.- Enamorarme de Ti, Señor, por encima de todo amor a cosas e incluso a personas.

13.- “Porque yo soy Yahvév, vuestro Dios, os santificaréis y seréis santos, porque yo soy santo”. (Levítico 11, 44).
14.- “Sed santos, porque yo, Yahvéh, vuestro Dios, soy santo”. (Levítico 19, 2).

15.- “Sed pues santos para mí, porque yo, Yahvéh, soy santo, y os he separado de entre los pueblos para que seáis míos” (Levítico 20, 26).

16.- “Por tanto le tendrás por santo, porque Él es quien presenta el alimento de tu Dios, por tanto será santo para ti, pues santo soy yo, Yahvéh, el que os santifico”. (Levítico 21, 8).

17.- “Santo, Santo, Santo, Señor Dios Todopoderoso. Aquel que era, que es y que ha de venir”. (Apocalipsis 4, 8).

18.- Jesucristo, Tú quieres ser mío. Yo quiero ser tuyo y nunca separarme de Ti.

19.- Nunca separados, siempre unidos, ahora y en toda la eternidad. En la Eucaristía, y en el Cielo.

20.- Jesús se une al alma en íntima unión, como un matrimonio espiritual. Goza mi alma en la Eucaristía.

21.- Contigo vivir, Señor, en continua y perpetua alabanza.
22.- Señor, bendito seas. Para eso me creaste y me has dado a Jesucristo en la Eucaristía.

23.- Entrar en Dios, vivir en Dios, dentro de la caridad de Dios.

24.- Comunicación, unión, compenetración con Dios, con Jesucristo, ahora y en el Cielo. No permitas que me aparte de Ti jamás.

25.- Que esté en tu amor como esponja en el mar, como ave en el cielo, como pez en el agua. Compenetrado contigo.
26.- Señor, ayúdame a ayudar a otros a orar, a amar a Dios. Virgen María, que siempre estés conmigo y yo contito.

Que al salir del retiro, mi alma esté más esponjada en el Señor. Me sienta más amigo, más enamorado, más junto a El siempre. Pedirlo con fe por medio de la Virgen María.

EXAMEN PRÁCTICO.

1.- ¿Pienso algunas veces que poco a poco conviene ir hacia un estado de oración contemplativa?
2.- Examino brevemente ahora cómo ha transcurrido este tiempo dedicado al retiro.
3.- Pensando en mi vida, ¿mantengo mi atención puesta en Dios durante el día?
4.- Pensar en algún medio para recordar: alguna frase, estampa, canción… en el armario, en la mesa de despacho, en la mesilla, en el bolsillo o en el bolso.
5.- ¿Cómo va mi devoción a la Virgen María, la Rosa Mística, Arca de la Nueva Alianza, Puerta del Cielo?
6.- ¿Procuro que mi amor a la oración sea también para el amor a mis hermanos?
7.- ¿Cómo influyo en el Cuerpo Místico de Cristo?
8.- ¿Avanza mi alma en la oración?
9.- A la vez que en la oración, ¿avanzo algo en el espíritu de sacrificio?
10.- ¿Cómo es mi propósito de enmienda cuando me confieso? ¿Lo renuevo de vez en cuando?


José María Lorenzo Amelibia
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