Retiro febrero del 2006 LA SALVACIÓN DEL ALMA

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LA SALVACIÓN DEL ALMA


1.- El problema de la salvación del alma siempre tiene actualidad. A fin de cuentas, aquí no vamos a quedarnos. La misma razón insinúa la existencia de un más allá. Los pueblos primitivos tenían convicción del “gran viaje” que se emprendía una vez llegada la muerte. Incluso los no creyentes y agnósticos mantienen su preocupación por si habrá otra vida después de ésta. Hoy voy a enfrascar mi alma en este tema. Voy a dedicar unas horas a pensar en él.

2.- La manera de enfocar el problema de la salvación ha evolucionado mucho en los últimos años. Pienso que nunca hemos de despreciar el antiguo enfoque, pero siempre hemos de mantener una gran confianza en Dios y en Jesucristo que vino a salvarnos. Voy a considerar ahora las razones tradicionales en torno a la salvación. Después haré hincapié en la manera actual de enfocar el tema.

3.- El problema de la salvación del alma es el mismo que conservar el alma en gracia. Vamos a apreciar este tesoro ; no lo vendamos por cualquier cosa. Recuerda el caso de Esaú. Tenía hambre. Por un plato de lentejas vendió su primogenitura. ¿Y nosotros? No dudamos vender el alma por una majadería. Por una sonrisa de burla. ¡Que lo hiciese un niño...!
Ejemplo. Tengo un cristal raro. Voy de viaje. Lo pierdo. No le doy la menor importancia. Luego un joyero me dice cuánto valía. ¡Qué disgusto! Vamos a aplicarlo a nuestro caso.
- Pecado, ¡con confesarse! ¡Inconcebible! Pierdo la vida de la gracia, la filiación divina. Nuestra postura debiera ser la misma si existiera el cielo o no. Pedir al Señor espíritu de fe para enfocar bien el tema de mi salvación. Pedirle fuerza.

4. - TRES MERCADERES. a) Imaginad un tratante que nos ofrece por cinco mil ovejas, cinco millones. - ¡Más valdrán! Suponed que le dierais el rebaño por una comida. ¡Idiota serías! Aplica a nuestro caso.
b) El demonio ofrecía a Cristo poco: que las piedras se conviertan en pan; que todo el mundo te mire; todo lo visible desde una montaña, si postrado en tierra le adoraba. ¡Bien se puede comprar todo el mundo por un duro. Y bien le hubiera dado las riquezas todas. ¡Buen negocio hubiera hecho! Ofrece algo finito por algo infinito. Ofrece algo terreno y pide algo divino. Ofrece algo material y pide a cambio algo espiritual. Bien sabe él lo que hace.
A un cadáver ¿qué le puede interesar todo el oro del mundo? Y a un alma cadáver ¿qué le puede importar todo? ¿Y nosotros vamos a ser tan imbéciles que le vamos a dar al demonio ese gustazo?

5. - EJEMPLO DE SAN FRANCISCO JAVIER E IGNACIO DE LOYOLA. Recuerda cómo era Ignacio. El militar chulo. Estuvo a punto de atravesar a un aldeano que no le cedió el paso. Herido en Pamplona, cambió de actitud. Y no se contentó él solo con dar un giro a su vida.
En la Sorbona conoció a su paisano Javier. - ¿"De qué te aprovecha ganar todo el mundo si es con detrimento de tu alma?" Esta frase repetida una y mil veces hizo reflexionar a Javier. Practicó los Ejercicios Espirituales. Todo fue distinto. ¿Y tú, qué vas a hace ahora para entregarte? Tu respuesta ha de ser: He de enriquecer almas, he de salvar muchas almas. ¿Qué le importaba a Javier fatigarse, dejar a la familia, con tal de ganar almas para Cristo?
Nos parece mucho el caso de Francisco Javier. ¡Y cuántos Javieres ha aun ahora en el mundo! Carlos que marcha misionero al Congo en momentos de gran peligro... Chica millonaria que lo deja todo y se hace religiosa y va a una leprosería...
¡Sentido cristiano de la vida! No se contenta Javier con salvar su alma. "El que quiera salvar su alma la perderá..."

6. - MIRA AL TERCER GRAN MERCADER: CRISTO. Aunque no hubiera existido el infierno, habría hecho lo mismo. Cristo en la cruz lo da todo. Pregúntale a Cristo: ¿Por qué te has dejado matar con tanta ignominia? - Para que tú vivieras con dignidad divina.

7.- Muchas personas hoy en día dan por supuesto que se van a salvar. Han inventado una religión a su manera. Ignoran el infierno y están convencidos de que irán al Cielo, porque Dios es Padre y un padre no puede condenar a ningún hijo ni apartarlo de él para siempre. Por eso de momento viven una vida en connivencia con el pecado y no abandonan la fe, aunque su práctica religiosa esté a mínimos. --- Pedirle al Señor que nos dé de “sentido de fe” eclesial.

8.- Pensar que Jesucristo quiere que todos se salven y lleguen al conocimiento de la verdad. En los dos sentidos: su deseo de que lleguen a ello (al estilo del que puedo desear yo que haga buen tiempo) y también en el sentido de que ha hecho y hará todo lo posible para que todos se salven.

9.- Jesucristo en el Evangelio nos expone los caminos de salvación: caridad: “Venid benditos de mi Padre porque tuve hambre y me disteis de comer....” “Id malditos al fuego eterno, porque tuve hambre y no me disteis de comer...” Jesucristo nos habla de la confianza en Dios y de la misericordia del Señor para con los pecadores. El mismo Jesús nos dice “Quien come mi carne y bebe mi sangre tendrá vida eterna y yo le resucitaré en el último día”. “Sed misericordiosos y alcanzaréis misericordia”. “Perdona nuestras ofensas, como también nosotros perdonamos a lo que nos ofenden”. Son pistas evangélicas que nos llevan por el camino de la salvación.

10.- La fe lleva a la salvación. La falta de fe es una de las rutas que lleva a la perdición. “El que creyere y fuere bautizado, se salvará, mas el que no creyere se condenará”. (Mc. 16, 15-16).

11.- Jesucristo ha venido al mundo a salvarnos. Esa es la realidad. Su voluntad es plena. La salvación que nos traía Jesús había sido anunciada por los profetas en el Antiguo Testamento. Esta es una verdad incontrovertible y a la que hoy día se le da una importancia total.

12.- Conclusión: es preciso en el problema de la salvación conjugar toda la doctrina. Es claro que quien se condena lo elige él así, porque la voluntad de Cristo es nuestra salvación. Tener en cuenta todo lo expuesto aquí. Jesús también dijo que la senda de la salvación es estrecha. Y también puso la parábola de la cizaña, del rico Epulón...
Es necesario tomar en serio nuestra propia salvación; intentar ser fieles al Señor, vigilar y orar. Pedirle al Señor aumento de fe y más profundo amor nuestro prójimo.
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