Solalinde Premio Nacional de Derechos Humanos 2012 en Los Pinos confiesa que rompió el celibato y califica de "milagro" la experiencia
"No tardará en llegar el tiempo en que la Iglesia vea el celibato como algo opcional"
El padre Alejandro Solalinde Guerra (Texcoco, Edomex, 1965), quien esta semana recibió el Premio Nacional de Derechos Humanos 2012 en Los Pinos, se define como un sacerdote rebelde. Fundador del albergue para migrantes Hermanos en el Camino, en el estado de Oaxaca, Solalinde habla en entrevista con Playboy, edición de diciembre, en la que confiesa: "no soy célibe". Reconoce que alguna vez estuvo con una mujer, experiencia que califica como "un milagro" que lo ayudó a "humanizarse".
Solalinde afirma que "habla con Dios de todos los asuntos, hasta los de índole sexual", y cuenta que cuando tenía cuatro años de haber sido ordenado le platicó "¿cómo voy a entender a un matrimonio o a las mujeres si no conozco nada de eso? ...¡Y sucedió un milagro, sin buscarlo! Entre las jóvenes con las que yo trabajaba sucedió... eso. Lo descubrí y fue maravilloso, descubrí una dimensión increíble que me hizo sentir más humano, más hombre".
Asegura que no sintió culpa, y le dio gracias a Dios, "andaba como niño con juguete nuevo, porque descubrí a la mujer como es y me descubrí a mí como hombre".
Solalinde dijo en la entrevista que en ese momento no sabía si continuar con su sacerdocio o casarse, sin embargo su vocación fue más fuerte, "decidí estar con la gente, con los pobres y ser sacerdote. Ahora soy célibe. Ahora (risas)", refiere la publicación.
El sacerdote define que "el celibato es una medida disciplinaria nada más, eso empezó a imponerlo la Iglesia católica cuando los hijos de los sacerdotes, los papas y los obispos empezaron a exigir derechos de herencia. ¡Les dolió en la administración! Por lo demás, no tarda el tiempo en que la iglesia vea el celibato como algo opcional".
Los migrantes y la delincuencia organizada
Alejandro Solalinde explica que su labor de acoger a viajeros centroamericanos en su albergue de Oaxaca empezó el 26 de febrero de 2007, cuando se dio cuenta de que los migrantes necesitaban de seguridad, "necesitaba un lugar donde estuvieran, para que no anduvieran como ovejitas sin pastor. Me siento honrado de servirlos", en el afirma.
Parte del texto de la entrevista
¿No le causa problemas contarme que estuvo con una mujer?
No, porque cuando me ordenaron era célibe. Hice todo lo que me pedían ellos, aunque me reprimiera. Le fui fiel a Dios, pero después pude humanizarme. No puede ser que uno como sacerdote intente orientar a los jóvenes, que hablan tanto de sexo, estando en la inopia. Tampoco estoy diciendo que todos los seminaristas deberían pasar por ahí, como yo, pero a mí me dio resultado. Ya soy una persona normal. Cuando veo a una mujer que me llama la atención, lo comento con Dios y esa experiencia me enseñó a valorar a la mujer, a no verla como un objeto sexual. La admiro muchísimo, la mujer es la expresión más bella del rostro de Dios.
¿No le da miedo que sus superiores se enteren de esto?
Hay que entender que el celibato no es un dogma de fe, sino una medida disciplinaria nada más. El sexo no es malo, ni tampoco casarse o tener una relación con una mujer. Jesús fue célibe, libre, pero fue un ser sexuado. Nunca rechazó tener una relación con una mujer desde su ser de hombre. Él veía todo con mayor naturalidad. En cambio, en cuestión de sexo la iglesia sigue muy cerrada. Jesús escogió de entre sus discípulos a un casado para irse a vivir a su casa. Y para acabarla de amolar, eligió como primer jefe de la iglesia católica, a un casado, a Pedro, y conoció a su esposa. Él nunca dijo que para seguirlo había que ser célibe. Eso empezó a imponerlo la iglesia católica cuando los hijos de los sacerdotes, los papas y los obispos empezaron a exigir derechos de herencia. ¡Les dolió en la administración! Por lo demás, no tarda el tiempo en que la iglesia vea el celibato como algo opcional.
Como crítico de la iglesia, ¿qué opinión le merece Marcial Maciel?
Fue un pobre hombre adicto, enfermo, un criminal, pero también víctima de un sistema que no se ha preocupado de formar personas, otra vez. Fue víctima de un sistema coludido con el dinero. ¿Cómo es posible que no vieran la vida oculta de Maciel? Claro que lo sabían, pero no lo decían porque aportaba mucho dinero. Había que salvar el pinche capital en vez de salvar a las personas. Qué terrible. Si yo fuera un alto jerarca de la iglesia no tendría alma administrativa, así que salvaría a las personas. A veces Dios escribe derecho sobre renglones torcidos. Les diría a quienes quedaron a cargo de su instituto: "¿cómo se sienten?" ¡Pues de la fregada!, dirían, nuestro fundador no era un santo, ¿ahora cómo nos libramos del estigma? Les propondría formar un nuevo instituto, del que ellos fueron los iniciadores. Pero ah no, ¿qué hicieron? mandaron dos cardenales de Roma para tapar el sol con un dedo y salvar la razón social para salvar la lana. En México pasa eso, el ser humano no ocupe el primer lugar de las inversiones. Ahí está el campo muriéndose, los indígenas relegados, los rechazados de las Universidades, los ninis.
Redacción, 15 de diciembre de 2012 a las 08:20
Nota de la redacción: No vamos a justificar ni condenamos lo que pudo haber de pecado en su proceder, ¡su conciencia lo hará!; pero sí convencen la razones que da contra el celibato obligatorio. Y pensamos que habrá muchos clérigos en una situación similar.
José María Lorenzo Amelibia
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