Simplemente para comenzar el camino de la vida interior, es necesario tomar la cruz y seguir a Jesús. Desasirse de todo género de contentos, como quería santa Teresa de Jesús. Porque "ya no somos nuestros sino suyos"; dejamos de pertenecernos. Y en este sentido de cosas no podemos servir ya a dos señores: nuestro cuerpo - capricho y el Señor.
A mí no me cuesta entender esto. Y creo que ya es un paso muy importante para lanzarse por el buen camino. Me cuesta practicarlo. No sé si te sucederá algo parecido. Quisiera ayudarnos mutuamente en este sentido. Porque caminar por la senda de la oración (no somos tan principiantes), y buscar en todo o en casi todo satisfacciones personales, es la manera de andar con pasos de hormiga o de babosa.
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