Vivir nuestro sacerdocio

Gran prerrogativa la del sacerdocio de Jesucristo: ofrecer a Dios en nombre de la humanidad y del universo el homenaje de alabanza. Viene bien el reflexionar de vez en cuando en esto.


Se disfruta después, se hace con mayor fervor una oración, la Misa, la Comunión, la adoración al Padre, la visita al Santísimo.

Esta idea vale para los sacerdotes que están en el ejercicio ministerial y también para los secularizados e incluso para el sacerdocio común de los fieles. Quienes hemos sido formados en profundidad cristiana en seminarios y colegios apostólicos hemos de vivir esta realidad de fe.

No soy uno cualquiera, soy sacerdote de Cristo y lo ofrezco con toda mi alma en nombre de la humanidad. Me siento así más unido a Jesucristo y puedo decir con El: Llevo en mí a toda la humanidad; es mía, porque yo soy de Cristo, soy su sacerdote. Y en su nombre ofrezco todo para su gloria. Con El y por El vivir, adorar, glorificar al Padre, hacer el bien.

Te recomiendo mi página web http://personales.jet.es/mistica

Más de mil artículos del autor sobre enfermos y debilidad en http://opina2000.com
Volver arriba