La cruz, un sello de garantía


La cruz ha de ser para ti y para mí un sello de garantía de que vivimos la espiritualidad cristiana a tope. Lo comprobamos en todos los santos. En este sentido me llama la atención el P. Nieto. Era claro y taxativo. En todos sus escritos habla de cruz y sacrificio.

El dolor, decía él, ha de estar superado por la aceptación. Y el mismo Cristo nos enseña que quien quiera seguirle, tome su cruz y le siga. Pienso que para aceptar todos los sinsabores de la vida con el gozo de seguir a Jesús, hemos de entrenarnos con el sacrificio voluntario. Tomar la cruz cada día.

Más simpatía por la cruz

¡Qué poca simpatía me ha dado la cruz! He de confesar que he pasado años sin meditar en la pasión de Cristo, sin hacer el viacrucis más que el Viernes Santo. Ahora me doy cuenta de que los santos han sido todos muy devotos de meditar en la pasión de Cristo.

Ofrecernos para lo que El quiera, salud o enfermedad, vida larga o corta. La muerte, cuando El y como El lo desee. Cuesta, sí, mucho la cruz, incluso cuesta meditar en esto, porque nos encanta vivir cómodos, según nuestras costumbres y rutinas. Algunos han comenzado a meditar en la pasión de Cristo, cuando les ha venido algún revés grande, "pasión de Cristo, confórtame". Cuando el amor a Dios crece, nos esforzamos más que en pedir consuelo a Jesús, en consolarle en sus miembros, que son los cristianos todos.

¿Consuelo en la oración? ¿Es que Jesús tuvo consuelo en la cruz? Decirle al Señor: dame el dolor cuando quieras o como quieras; ayúdame a aceptarlo total y con generosidad. Ves que no son muchos los sacrificios que practico por mi iniciativa. Ayúdame para saber acercarme a la fragua de la mortificación. No sé por qué hemos de mirar el dolor y la muerte como malos.

A poco que nos adentremos en la teología mística nos damos cuenta de que por medio de los padecimientos nos hacemos semejantes a Jesús. El desea nuestra alma entera. Por eso nos envía cruces, espinas, para que no nos alejemos de El. Jesús lo prometía a sus almas fieles, como lo hizo a Gema Galgani: "bajo la cruz no te perderás." El P. Nieto decía que los que seguimos a Dios tenemos que tener solucionado el problema del dolor y de la cruz, abrazándonos a ella.

Aquello que decía Jesús a Santa Gema Galgani: "Cuántos me habrían abandonado si no los hubiese crucificado..." Nos da miedo; pero cuánta verdad y cuánta sabiduría contiene esta frase. Hemos de convencernos de que la cruz es un don muy precioso. Y lo cierto es que para poder merecer contemplar a Cristo glorioso, es necesario antes configurarse con Cristo paciente.

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