Si hierves en amor moverás los corazones


Sólo al corazón fervoroso le está reservado el privilegio de conmover los corazones. Cuanto más amor, más podemos actuar. Es grande pensar que aquello que nos enseñaban desde hace tantos años, sigue teniendo valor: "Vosotros sois el Cuerpo de Cristo, y cada uno en parte.

" Vivir cualquier frase del Evangelio, de San Pablo a tope, nos da fuerza, energía y valor. El respeto humano y el poco fervor nos arrincona en nosotros mismos.
Cuanto mayor es nuestro amor a Dios, con mayor fuerza soportamos la marginación, el dolor y los momentos de desengaño. En la oración y meditación vamos asimilando todas estas ideas y, aunque salgan un poco alborotadas, ahí quedan. Ya irán dejando su poso.

¿Por qué hoy tantos sermones producen sopor, tedio, aburrimiento, desagrado? Porque quien los pronuncia no habla desde su experiencia de fe, desde lo más profundo de su vida interior. Lo hace como quien recita una lección. Cuando un sacerdote habla, después de haber hecho oración consciente, amorosa y ferviente, cala en las almas.

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