Estás en lo cierto al afirmar que el materialismo y el indiferentismo religioso están invadiendo nuestra sociedad, que no tiene otros objetivos que el vivir plenamente la vida material, al tiempo que muchos curas sólo se preocupan por la parte material de sus templos, que otra vez vuelven a estar repletos de imaginería, de bonitos retablos, de lujo excesivo.
Mientras queda en el olvido la buena y sana predicación de la Palabra de Dios, y la juventud está totalmente al margen de toda profunda espiritualidad y moralidad, con esos vicios que el Papa ha denunciado en su encíclica "Veritatis splendor", sobre todo, los vicios del relativismo y la falta de sentido de moralidad de nuestras acciones, que están sometidas al influjo de propios intereses materiales.
Me parece muy acertada tu ilusión de implicar a todos los que aún guardamos el sentido de la santidad sacerdotal en vivir y hacer vivir la vida cristiana en toda su integridad, dejando aparte otros aspectos muy accesorios que, en vez de ayudar, retardan el advenimiento del Reino de Dios.
(Cartas de Mantecón).
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