“Y decía a todos: Si alguno quiere venir en pos de mí, niéguese á sí mismo, y tome su cruz cada día, y sígame.” Lucas 9,23
Hola queridos amigos, deseo darle gracias a Dios por esta nueva oportunidad que me da para expresar parte de mis sentimientos y mi vida.
Algunos ya me conocerán pues, por la gracia de Dios, he escrito otros artículos en esta web o blog tan querida para todos, que Él siga bendiciendo la vida de nuestro hermano José María Lorenzo.
Mi nombre es Olga y resido en Panamá República de Panamá, tengo 82 años de edad y por voluntad de mi Padre, estoy padeciendo de un problema de osteoporosis y artritis muy serio que me está manteniendo alejada de mi gran amor: escribir para dar a conocer mis experiencias al lado de Jesús y María, y no lo hago porque mis dedos están distorsionados y me cuesta escribir, pero en estos momentos Él me ha dicho que hable y lo estoy haciendo para su Gloria eterna.
Hace cuatro años estoy en silla de ruedas, y a pesar de haber sido una persona muy activa, he tenido que recluirme prácticamente a mi casa y en algunos momentos mis hijos me sacan a dar una vuelta por el campo que es para mí, el espejo del amor de Dios para nosotros sus hijos.
Estuve casada 58 años pero mi esposo partió a la casa del Padre hacen 14 meses, y es sobre estas experiencias que deseo compartir mis sentimientos.
“Estoy en silla de ruedas”, suena como si “UAO” ya no sirvo para nada”, pero no es cierto, la gracia de Dios es inmensa y Él nos sostiene en esos momentos y nos da la fuerza, la templanza y el discernimiento para reconocerlo a nuestro lado y caminar en su compañía. De que es duro al principio, no se puede negar, pero al apoyarnos en la fe nos damos cuenta que todo lo podemos en el Señor.
Hubo momentos en que “peleaba” con El, pues me parecía que no era justo, pero al meditar, como siempre lo hago, sobre mi vida y la presencia de Jesús en ella, no me quedaba mas que decir, “hágase como tú dices” y seguir el camino.
Al mismo tiempo que esto estaba ocurriendo, se presentó la enfermedad de mi esposo y me encontré, como quien dice, en un mar con olas muy grandes que me envolvían. No podía ayudarlo como quería por mi condición pero busqué ayuda y contraté quien estuviera con él en casa para yo vigilar su situación y ayudar a resolver los inconvenientes.
Durante esos dos y medio años de su enfermedad pasé por un tiempo de sequedad espiritual, oraba porque sabía que no hacerlo me alejaba de mí amado Padre en esos momentos que lo necesitaba más, pero no sentía nada dentro de mi, como si todo se hubiese acabado, como si mi Señor se había olvidado de mi.
Pero al cabo de un tiempo volví a escuchar su voz que me decía “por qué dudas de mí? Yo no te he abandonado, pero tu Nada te hace crecer en fe y en amor.”
Pero a pesar de todo esto seguía triste, muy triste, extrañaba a mi esposo y deseaba volver a tenerlo en casa, pero saben que aprendí, que había perdido mucho tiempo en cosas que no me merecían la pena, y me había olvidado del Amor, pero del amor terreno si no el Amor Divino que nos hace libres dentro de todas las circunstancias que vivamos.
Que debí haber valorado mejor mi tiempo, que el tiempo que Jesús nos regala es precioso y que El quiere que lo utilicemos para dar bienestar y amor, y no para perderlo en cosas que nos separan de su Amor.
Eso me llevó al sacramento de la reconciliación, tenia que perdonarme, tenía que perdonar, y lo más importante tenía que pedir perdón .y trajo a mi vida nuevamente paz y esperanza.
Mi enfermedad va progresando lentamente, mis huesos están muy débiles casi no puedo caminar con el bastón cuando lo necesito, pero estoy tranquila, mucha paz, y mucha, mucha esperanza, solo ruego para que se me dé la fortaleza para seguir a mi Padre a pesar de todo, Él realmente me ama y me ha amado siempre y camina conmigo a pesar de mi nada y de mis pecados que aunque están perdonados tendré que dar cuenta de ellos al final del camino.
Qué hubiera sido de mí si no hubiese conocido a Jesús, realmente no lo sé, pero si sé, hermanos, que debemos confiar en Él y nuestro camino será difícil pero no imposible. Él está vivo en cada uno de nosotros y nos ama mas que nada de lo creado por sus manos.
Y hablando del Amor, por algo el primer mandamiento de la ley de Dios es el amarlo a Él por sobre todas las cosas, porque solo así no somos esclavos de las pasiones y de nuestros deseos personales, así no esclavizamos y no somos objeto de esclavitud, y así perdonamos y somos perdonados.
Gracias te quiero dar, Papá, por haberme llamado a tu encuentro, gracias por sostenerme en tus brazos, gracias por tu perdón, gracias por haberme permitido escribir esta mi experiencia contigo, te amo Señor, te amo.
Que tu Gracia se derrame a caudales sobre todos tus hijos especialmente sobre los que mas lo necesitamos, Gloria y Honor a ti por siempre…… Amén, amén, amén
Firma Olga Bergantino