Voluntariado jesuitas en Perú Un hogar para los niños de Ayacucho

(Comillas).- Ya estamos aquí otra semana para relataros un poco más a fondo los distintos proyectos en los que estamos trabajando. Esta semana nos gustaría explicar con más detalle un proyecto en el que dos de nosotros estamos trabajando desde que comenzó la experiencia: el puericultorio J.A.V.A. Un hogar para niños  situado a las afueras de Ayacucho.

Esta institución, conocida en la zona como el pueri, fue fundada en 1985 por Juan Andrés Vivanco Amorín, un profesor ayacuchano, que quería acoger a todo los niños que, a causa de terrorismo que caracterizó la zona en los años 80 y 90, quedaron huérfanos. De hecho es muy común escuchar a las Madres citar al fundador que literalmente dijo: " Os suplico mover cielo y tierra para que estas criaturas nunca queden desamparadas"

A lo largo de los años la violencia en la zona ha sido erradicada y por tanto la situación de los niños que actualmente viven en el hogar es muy distinta a la de aquellos que ingresaron en sus inicios. Estos niños proceden de diversas regiones del país y a pesar de tener familia, viven en el hogar por la imposibilidad de la misma de hacerse cargo de ellos   ya sea por precariedad económica, padres en el penal, discapacidad de los mismos o por abandono.

El pueri no sólo es el hogar de 70 chicos, sino que además es una escuela de primaria. Escuela, que permite que muchos niños de la zona puedan acceder a una educación pública. Este hecho favorece la integración de los niños residentes en el pueri en su contexto más directo.

El pueri, está regentado por las Hijas de Santa Ana, una congregación religiosa fundada en 1866 por la Madre Rosa Gattorno. Son ellas quien desde sus inicios se han encargado de la dirección del hogar. Es a la Madre Miriam y a la Hermana Carmen a quienes tenemos que agradecer la labor que hacen para que el proyecto salga adelante, ya que se encargan de que todo funcione correctamente. Con todo queremos decir TODO ya que no es raro ver a la Madre en su despacho reunida con los técnicos o verla en Tópico haciendo carantoñas  a las pequeñas de la casa. 

En el pueri viven niños de entre 4 meses y 18 años. Como cualquier niño van al cole por las mañanas y por las tardes tienen actividades extraescolares diversas: talleres de tejido, de costura, de carpintería y hasta de agropecuaria. Después del Rosario es la hora de la cena para más tarde tener un poco de tiempo libre en el que poder disfrutar con los compañeros.

Los voluntarios estamos allí para atender a las necesidades que tiene el pueri. Dichas necesidades se basan fundamentalmente en la atención de los niños residentes y el apoyo a los auxiliares y profesores que se encargan de ellos día a día. Tenemos la suerte de poder vivir esta experiencia muy desde dentro ya que vivimos con los chicos en sus casitas. Es muy gratificante saber que por lo menos por un tiempo somos sus personas de referencia, es decir, los que ayudan a que se mantenga disciplina y les dan el cariño que tanto necesitan.

 Por último, añadir que este voluntariado no sólo nos está ayudando a crecer y madurar como personas, sino también a valorar a nuestras familias y personas queridas. Haciéndonos caer en la cuenta lo importante que es tener un sistema familiar sólido que garantice nuestras necesidades de crecimiento tanto afectivas como cognitivas durante los años de la infancia.

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