Cuentan a los angelitos fuentes de la Curia que lo de Oviedo para López Quintana es un "premio de consolación" y una hábil maniobra del siempre hábil cardenal Rouco que supo convertir una derrota en una digna retirada. El limón en limonada, como dicen los del Opus. Premio de consolación, porque el cardenal de Madrid había propuesto a su amigo, López Quintana, actual Nuncio en La India, para ocupar el puesto de secretario del dicasterio que dirige su tamibén amigo, el cardenal Re. Con vistas a sucederle en la presidencia, cuando tocase.
Pero en Roma, por encima de Rouco y Re, está Bertone. Y entre Rouco y Bertone no hay química. Y fue precisamente Secretaría de Estado la que abortó la maniobra. Más aún, Bertone no sólo vetó a López Quintana, sino que colocó en el puesto para el que se le quería promover a un hombre de su cuerda y que tampoco sintoniza con Rouco: el ex Nuncio Manuel Monteiro de Castro.
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