Hasta los años sesenta, ir a la taberna era casi sinónimo de vicio. “Muchos, siempre y sólo hombres, iban a gastar el dinero que les hacía falta para aceite, para pan, para zapatos, para ropa”. A partir de los años sesenta empezaron a desaparecer las tabernas e hicieron su aparición los bares. Desde entonces ir al bar empezó a verse como un acto social y no ir nunca como un acto de tacañería. Desde que hay agua corriente, desde que se compra el pan, desde que desaparecieron las fraguas, los bares son locales sociales a donde los vecinos van a c harlar, a jugar una partida, a ver a los que han llegado de fuera, a enterarse de las noticias, y toman un café, beben un baso de vino, una cerveza o un refresco. En nuestros días, son el lugar en donde, hombres y mujeres se encuentran, especialmente cuando llegan al pueblo los que viven fuera. En vez de pagar impuestos, los bares de las aldeas deberían de recibir subvenciones.Me imagino que, de vivir hoy, San Pablo hubiera visitado el bar del pueblo con la frecuencia neesaria para saludar a los que llegan de fuera y poara enterarse e lo que pasaba.