¿En qué manos estamos? ¿Qué dedo nos gobierna? Estamos en manos de gente que está en manos de brujos. Buena parte de nuestros políticos dan más crédito a las previsiones de los echadores de cartas, a las previsiones de un vidente, de un tarotista que a estudios hechos por especialistas. Claro que algunos informes encargados por políticos no merecen más crédito que las profecías de un vidente. Para ver el grado de fiabilidad de algunos informes hay que estudiar primero el grado de parentesco sanguíneo, de alianza u otros, entre las partes contratantes.