Fallece a los 80 años el sacerdote Fernando Rubio Don Fernando de la tierra y del cielo
"Era un cura de cuerpo entero", según uno de sus hermanos, Gregorio Rubio, que recibía a los feligreses y amigos que se acercaron a la capilla de la casa parroquial de Fray Ceferino a mostrar sus condolencias por el fallecimiento en la mañana de ayer del que fuera el párroco de San Juan El Real durante 51 años, Fernando Rubio. En esos cinco lustros convitió una parroquia burguesa, donde se casó el dictador Franco, en un centro de solidaridad con los más necesitados.Lo cuentan A. Suárez y A.E.Martin en La Voz de Asturias.
Entre ellos, los pobres vergonzantes de las clases medias del centro de Oviedo Don Fernando llegó hace cinco lustros a San Juan, con lso aires de renovación del Cinciclio Vaticano II. Era habitual en su boca la invocación de la figura de Juan XXIII, el Papa Bueno. Lo acompañaron muchos sacerdotes en estos 51 años, pero el más inolvidable fue Benedicto Santos, al que perdió hace menos de una década. Se quedó un poco solo, pero siguió luchando.
Ayer dejó sus parroquianos "un poco más solos", como reconocía frente a la capilla una de sus feligresas, que prefería mantenerse en el anonimato, emocionada. Se quedaban solos porque todos aseguraron que Don Fernando fue un cura que escuchaba y que en más de una ocasión se convirtió en pilar para muchas familias.
Era un "hombre bueno, un buen sacerdote y tenía una gran predilección por los pobres y enfermos" a los que cuidó toda su vida, comentaba su compañero de parroquia, Álvaro Iglesias Fueyo, que trabajó con él durante 42 años ininterrumpidos. Hasta la capilla ardiente se desplazó también la familia Cobián. Blanca y Rafael aseguraban que Don Fernando hizo un "trabajo extraordinario en la parroquia y las asociaciones en las que se implicaba".
"Nos llevamos un recuerdo inolvidable de este ejemplo de sacerdote que estuvo en los momentos más importantes de nuestras vidas, como los bautizos, las comuniones o las bodas", relataban. "Fue también un ejemplo personal en su lucha por la vida hasta el último minuto".
María Luisa González, voluntaria del Teléfono de la Esperanza impulsado por Don Fernando, sentía además que el sucesor en la primera línea de la parroquia, Álvaro Iglesias "se quedara huérfano".Visitación López, le calificaba como un ser "irrepetible y que aún hacía muchísima falta en la parroquia".
Si algo fue, según sus parroquianos, era una persona que se convertía en parte de la familia, como ocurrió con la de Pilar Santos al fallecer su marido. "Fue un apoyo silencioso tras su muerte para todos mis hijos". "El cielo lo tenía más que ganado desde hace muchísimos años".
También fue posible ver, como en muy escasas ocasiones, a los portavoces de los cuatro grupos municipales acudiendo en grupo a dar el pésame a la familia Rubio, acompañados por otros ediles de la corporación. Se ausentó el alcalde, Agustín Iglesias Caunedo, de viaje en Madrid. Sin embargo, el regidor destacó desde la capital española que Fernando Rubio, hijo adoptivo de la ciudad, "se ganó por derecho propio su lugar en la historia de la ciudad". "Fue una personaje querido y especial por sus creencias y cómo las llevó a su vida", añadió.
El portavoz de IU, Roberto Sánchez Ramos, manifestó ser "consciente de los trabajos que hizo en épocas difíciles por la libertad" al tiempo que recordaba que los locales de Fray Ceferino donde se instaló la capilla ardiente del párroco de San Juan albergaron "reuniones clandestinas de movimientos sociales y sindicales".
La cronista de Oviedo, Carmen Ruiz-Tilve, también recordó ayer al párroco de la Catedral del ensanche, como se conocía a la iglesia en 1915, cuando se fundó. "Era una verdadera institución en Oviedo y conoció todas las etapas de la vida de un barrio nuevo, desde la parroquia del glamour, la alta sociedad, y ahora un barrio más decadente", añadió. El deán de la Catedral de Oviedo, Benito Gallego, también rememoró su amistad con Rubio. "Era muy trabajador, entregado, fiel a la parroquia y murió como quería, con las botas puestas", apuntó.