(José Manuel Vidal).- Acabo de regresar de la UCAM, invitado por Rafael Ortega, el presidente de la UCIP-E, para asistir al III Congreso que organizaron en el campus de Los Jerónimos ambas instituciones. Era la primera vez que visitaba el feudo de José Luis Mendoza. Iba con interés, para ver de cerca el fenómeno social y religioso de una universidad católica creada por un laico. El laico más importante del país, capaz de doblarle el pulso a un obispo.
Confieso que iba también con ciertos prejuicios en la cabeza respecto a Mendoza y a su obra. Todos funcionamos con clichés (al menos hasta que conocemos la realidad de primera mano) y, además, Mendoza y su obra alimentaron la polémica mediática y eclesial durante los últimos años.
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