El administrador apostólico de Ourense,
Luis Quinteiro Fiuza, ha apartado del sacerdocio al sacerdote
Antonio Fernández Blanco, dos días después de tomar posesión como concejal del PSOE en el concello ourensano de A Gudiña. El
Código de Derecho Canónico es claro, y subraya que, salvo excepciones, los sacerdotes no pueden entrar en la arena política, cuya
actividad resulta incompatible con el sacerdocio. La medida sería más o menos polémica, pero no dejaría de resulta anecdótica, o depender exclusivamente de las normas de una institución como la Iglesia católica,
si no fuera porque sus jerarcas, especialmente en este país, no hacen otra cosa que enfrascarse en el juego político. Con la derecha, y con la izquierda. Últimamente, incluso, demasiado escorados hasta para los más escorados. Un buen amigo, cura con décadas de experiencia pastoral y social, me advertía esta mañana de que, rizando el rizo, "
acabarán suspendiendo a divinis al Papa, por ser jefe de Estado". Y es que los hay más papistas que el propio Papa.
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