Un embajador para un milagro

Probablemente ha sido una de las mejores decisiones que José Luis Rodríguez Zapatero ha tomado durante su mandato. Francisco Vázquez, embajador de España ante la Santa Sede, es el gran artífice de que el Papa visite en noviembre Barcelona y Santiago, y uno de los grandes hacedores de puentes que todavía hoy permiten que las relaciones Iglesia-Estado no salten por los aires. Como demuestra en la entrevista que ha concedido, en exclusiva, a RD, Vázquez sabe nadar y guardar la ropa, "vender" la relevancia y oportunidad de las futuras visitas de Benedicto XVI a España y cómo ello demuestran, pese a lo que se quiere hacer ver desde los rincones más oscuros de la jerarquía española, que las relaciones son "magníficas, en un clima de gran confianza y diálogo".

Vázquez ha logrado frenar -por el momento- los impulsos más laicistas del Gobierno socialista, y ha sabido acompañar, con mano izquierda, al cardenal Cañizares y al ex nuncio Monteiro a la hora de mostrar a Benedcto XVI la existencia de "otra" realidad, distinta a la que planteaba al Papa la Conferencia Episcopal. El Papa viene a Compostela y Barcelona, y eso escuece, y mucho, a algunos. Y las relaciones con la Iglesia no se rompen. Y Paco Vázquez, que afronta sus últimos días en la embajada -Moratinos podría ser el siguiente miembro del Gobierno en salir, siempre después del viaje papal-, es "culpable" de ello. Bendita culpabilidad la suya.

baronrampante@hotmail.es
Volver arriba