Foro de Ignacio Ellacuría

Globalización
Retos de la teología de la liberación
Alberto de Silva Moreira
Introducción
El mundo actual está pasando por un acelerado proceso de transformaciones que afectan a todos los pueblos de la tierra y a todos los niveles de la vida social. Nuestras sociedades se han convertido en realidades sociales muy relacionadas y mucho más complejas que antes.
La vieja discusión acerca del paradigma o modelo, de K. Marx o de M. Weber, es decir, el paradigma de la preponderancia de factores económicos o de factores socio-económicos-culturales. Así Immanuel Wallerstein habla de un sistema mundial, cuyo motor es el capitalismo; se trata de una explicación que corre el riesgo del economicismo; Ulrich Beck aborda los temas de la sociedad del riesgo, del choque ecológico y de los peligros causados por la riqueza, la pobreza y las armas de destrucción masiva...
Por otra parte, en Brasil acaba de ser publicado una colección de doce volúmenes, llamada "Zero à Esquerda" dedicado a los temas del neoliberalismo y la globalización. Un destacado economista brasileño, Paulo Batista Nogueira Junior afirma incluso que la globalización es una falacia. Pero esta afirmación no es sólo suya, pues nada menos que el famoso eonomista norteamericano, J. Kenneth Galbraith, ha afirmado que la "globalización" es un término inventado por los norteamericanos para disimular la expansión de sus empresas y su modo de vida por todo el globo terrestre.
Con esto se quiere decir que estamos en pleno desarrollo de un conjunto de procesos que todavía no han mostrado todas sus implicaciones y consecuencias. Y puesto que el diálogo con las ciencias sociales forma parte constitutiva de la teología de la liberación es fácil imaginar que estamos asistiendo a una gran discusión y a una búsqueda clarificadora de la misma... Un teólogo ciertamente no está capacitado para explicar la cuestión económicosocial de la globalización y por tanto, sobre los retos que ésta plantea a la teología de la liberación...
Pero, para uno de los padres de esta teología, Gustavo Gutierrez, hablar desde el "reverso de la historia", implica privilegiar un enfoque crítico, marcado por la solidaridad con los pobres de la historia. Aunque este enfoque debe estar dispuesto también a la crítica y a la autocrítica, porque no puede arrogarse el monopolio de la solidaridad con las víctimas.
1. Fuentes y estado actual de la teología de la liberación
En los años ochenta en América Latina, a pesar de la gran movilización de las energías y esperanzas para implantar la democracia y eliminar las dictaduras y los regímenes militares, el deterioro de la calidad de vida del pueblo no ha quedado resuelto: los pobres se han vuelto más pobres, las tasas de exclusión social siguen siendo muy altas, la violencia y el paro han aumentado mucho; sobre todo se ha visto acortado el horizonte de las expectativas
de un cambio social sustancial.
Por desgracia el período en que se ha conquistado la denocracia ha coincidido con un período de pérdida del poder de maniobra de las politicas económicas de los países del Tercer Mundo, sometidos a la crisis de la Deuda Externa, que constituye la más pesada herencia del período autoritario. De este modo los problemas de América Latina se han vuelto aún más complejos, mientras el pueblo pobre no siempre puede contar a su lado con una presencia decidida de la iglesia.
De hecho, los factores que determinaron una toma de posición crítica de los obispos latinoamericanos y el surgimiento de la teología de la liberación no han perdido actualidad. Sobre todo, el abismo entre ricos y pobres, denunciado por Medellín y Puebla como "escándalo" y flagelo que clama a los cielos (Puebla 28, 29, 30), es un problema social cada vez más grave.
La teología de la liberación surgió en América Latina como un clamor profético de los cristianos que luchaban por la justicia y la dignidad. La pobreza, la miseria y la marginalidad son denunciadas en Medellín y Puebla por lo que son y lo que significan: una ofensa al Dios de la vida que ha creado a los seres humanos a su imagen y semejanza (Puebla 28).
Jesucristo, en este contxto social sólo puede ser alabado y seguido como Jesús Liberador, como aquel que abre a la gente sus ojos para ver el sufrimiento y la injusticia, dando ánimo a los pobres y a los que se solidarizan con ellos para poder permanecer en la resistencia y en la lucha. El descubrimiento de Jesús en el encuentro con los marginados y con los pobres es, pues, una experiencia espititual y de fe que fundamenta la teología de la liberación...