Adolfo González Montes (GM), el Obispo de la Comisión

Hay en Roma una famosa Congregación para la Doctrina de la Fe (que antes se llamaba Inquisición General o Santo Oficio), encargada de velar por la pureza de la fe católica. Por su parte, España, además de estar bajo esa Congregación, tiene una Comisión propia, es decir, un Santo Oficio especial para la Doctrina de la Fe, con autonomía para dictar sentencias sobre los cristianos.

Como sucede en estos casos, las sentencias de la Comisión de la Doctrina de la Fe son siempre negativas (nunca se da sentencias positivas, absolviendo al personal), aunque puedan ser leves y hasta cariñosas (y lleven el nombre de Notificaciones), como la dictada estos días sobre AT Queiruga, que he venido presentando y comentando en este blog, anotando sus pretendidas distorsiones.

Pues bien, el presidente de esa Comisión es Adolfo González Montes, salmantino de origen, obispo de Almería, a quien los teólogos hemos querido y queremos mucho, yo en particular. No me atrevo a llamarle Monseñor, ni Excelencia. Siempre ha sido Adolfo, que es su nombre cristiano, así le sigo llamandom y para distinguirle de otros adolfos añado GM.


Como habrá visto quien lea, la Notificación viene firmada por Adolfo GM,presidente, y por José Rico Pavés,secretario. A su lado están los cinco restantes obispos, miembros de la Comisión (Manuel Ureña Pastor, Juan Antonio Reig Plà, Luis Quinteiro Fiuza, Enrique Benavent Vidal y Alfonso Carrasco Rouco), cuyos títulos pueden encontrarse en http://www.conferenciaepiscopal.es/index.php/comision-episcopal/doctrina-fe.html. Todos ellos han debido dar un voto en contra de Queiruga, pues no se conocen en estos casos votos discordantes o abstenciones (práctica mala, pues unanimidad forzada y secretismo son poco cristianos).


Hay también una larga Comisión Asesora, con una lista de nombres que adjunto al final. No estoy seguro de que todos sus miembros hayan sido consultados (¡algunos han muerto, como el “querido” Cándido Pozo!), de manera que quizá no son responsables de la Notificación. De todas formas, en caso de desmarcarse de la Notificación, deberían decirlo en público. De lo contrario suponemos que todos se han unido a la “condena práctica” contra Andrés Torres Queiruga.

Sea como fuere, como responsables explícitos de la Notificación aparecen Mons. Adolfo González Montes, presidente, y José Rico Pavés, secretario, que son quienes la firman en nombre de la Comisión.

No conozco a José Rico Pavés, ni he leído ningún trabajo suyo, de forma que no sé cómo piensa. Conozco, en cambio, bastante bien a Mons. Adolfo González Montes, con quien me ha unido una buena amistad. Por eso me atrevo a ofrecer una semblanza de su vida y obra, en la línea de algunas recensiones bibliográficas que he debido hacer de su persona. Verá quien siga que quiero ofrecerle desde aquí mi testimonio de respeto, atreviéndome a darle, sin embargo un pequeño consejo final. Estoy seguro de que esta Notificación le ha dolido más que al mismo AT Queiruga. Estoy seguro de lo ha hecho por “deber”, pero hay deberes que no son necesarios... y no deben asumirse.



a. Un renovador. Líder de la transformación de la Facultad de Teología

Nació el año 1946, en Aldeadávila de la Ribera, sino recuerdo mal, donde su padre ejercía de Guardia Civil, en la bellísima frontera de las Arribes de Portugal. Se trasladó a Salamanca, donde cursó en la Universidad Pontificia. Yo había estudiado unos años antes (1964-1966), de manera que no le conocí.

Mis profesores fueron preconciliares, en el sentido estricto de la palabra… Recuerdo a Conde, a Sobradillo… y a varios otros a quienes tuve un gran cariño, aunque nos parecía ya entonces que sus doctrinas eran muy preconciliares (¡enseñaban lo que a ellos les habían enseñado, tenían derecho a jubilarse en paz!); eran buenos, aunque anticuados. Recuerdo muy bien las protestas calladas, pero no dijimos ni hicimos nada contra ellos, sino simplemente licenciarnos en paz (haciendo novillos de vez en cuando).

El año 1966 fui a Roma y no seguí más los avatares de la Facultad de Teología, pero los amigos me contaban las cosas que pasaban. Y así, cuando volví el año 1969 pude ver que las cosas habían cambiado de una forma drástica. Me hablaron de una toma de poder de los estudiantes, en un famoso 1968 salmantino. Corría por doquier la voz (los datos deberían verificarse) de dos alumnos líderes de la nueva teología, al mando de una Iglesia nueva, que habían dirigido la transformación, con grandes huelgas y con el veredicto de un delegado pontificio (el futuro Cardenal Javierre), que les apoyó prácticamente en todo. Como resultado, quedaron “expulsados” la mayoría de los antiguos profesores, simplemente por la culpa de ser antiguos (se decía)…

Los líderes triunfantes de la nueva corrida salmantina fueron, se decía, Carlos Osoro (hoy arzobispo de Valencia) y Adolfo GM (hoy obispo de la comisión).

Los detalles pueden discutirse, pero es evidente que Adolfo González fue un “famoso líder estudiantil”, renovador de la facultad de teología. Cumplida esa función, fue a estudiar a Tubinga, donde cursó el doctorado. Fruto de aquella “revolución” fue la llegada de los nuevos profesores de teología, entre los que destacaron cuatro fundamentales (Fernando Sebastián, Olegario González, J. M. Setién y Antonio Rouco) que han dirigido y dirigen la Iglesia española, con otros quizá menos famosos y además ya muertos (como Ignacio Tellechea, J. M. Garijo).

b. Profesor de teología

Yo vine a Salamanca el año 1973, y me arrimé a la ola triunfante, casi sin darme cuenta. Pude ser profesor porque Adolfo GM y otros habían “revolucionado” la facultad de teología. Estuve ya pronto en contacto con él, y me enseñó grandes cosas de Tubinga (con Moltmann y otros de sus maestros). Y tuvimos amigos comunes… y nos entendimos bien, cuando llegó como profesor el año 1977.

Comenzaron así sus veinte años como profesor de Salamanca de Teología Fundamental en Universidad Pontificia de Salamanca (1977 a 1997). Fue por entonces colega de AT Queiruga, profesor también de Fundamental en Santiago de Compostela. Pero pronto las cosas empezaron a cambiar, en la Iglesia española y en la teología.


El año 1979, si no me equivoco, a Rouco (uno de los de la ola triunfante) le hicieron obispo auxiliar de Santiago (con Suquía)… y empezó el gran reflujo, de manera que AT Queiruga quedó sin clases de teología (no le dejaron enseñar…) y tuvo que pasarse a la Facultad Civil de Filosofía (para sobrevivir pensando).

Adolfo GM se fue escorando hacia una línea de guardia de la fe, es decir, de seguridad en la doctrina. A pesar de ello todos le quisimos, y creo que yo de un modo especial, porque era un hombre bueno, puntilloso pero justo, enamorado de su trabajo, buen amigo…

Podría recordar mil cosas de su vida y trabajo, de su generosidad humana, de su ayuda a los alumnos, siempre cercano… Le recuerdo en los exámenes, queriendo salvar lo insalvable (¡Adolfo, no ves que no sabe!, y a pesar de ello dábamos un aprobado al alumno). De un modo especial recuerdo dos tesis doctorales con él. En ambas me llamó para decirme: ¡Tenemos que aprobar a ése chileno que escribe sobre Pannikar, pues con el obispo que tiene…! ¡Tienes que ayudarme a sacar adelante la tesis de ese gallego, amigo tuyo, sobre Scheeben, que el Prof. NN (un famosísimo y duro colega, ya fallecido, QEPD) ha suspendido...! Y así andábamos, como hermanitas de la caridad en teología, aunque con posturas doctrinales algo distintas.


c. Una obra importante

Era bueno Adolfo, un gran profesor, centrado en el estudio de la razón política del cristianismo, en diálogo con la tradición luterana, en la línea de obispos y teólogos tan significativos (como Mons J.M. Setién y J. Moltmann). Entre sus obras académicas destacan:

--Religión y nacionalismo: la doctrina luterana de los dos reinos como teología civil (Salamanca 1982);
--Reforma luterana y tradición católica: naturaleza doctrinal y significación social (Salamanca 1987);
--La gracia y el tiempo (Madrid 1983);
--Fe y racionalidad: una controversia sobre las relaciones entre teología y teoría de la racionalidad (Salamanca 1994);
--Reforma luterana y tradición católica: naturaleza doctrinal y significación social (Salamanca 1987).
--Su Enchiridion oecumenicum I-II (Salamanca 1986/1993) recoge los textos básicos del diálogo ecuménico entre las iglesias y confesiones cristianas en el siglo XX.


Su pensamiento se estaba dirigiendo en una línea de ecumenismo de la “inclusión” (destacando la identidad del catolicismo), que era quizá problemática, pero importante… Además, formaba parte de una “comisión particular” de profesores de Teología Fundamental, donde seguía estando también AT Queiruga. Discutían sobre la fe y la doctrina, pero en un plano académico, que era lo que debe ser. Yo apenas discutía con él en ese cambio. Nuestro pensamiento teológico se iba distanciando, pero nos respetábamos y queríamos como personas.

Su obra teológica más significativa fue por entonces Fundamentación de la fe (Secretariado Trinitario, Salamanca 1994) donde ofrece ya una verdadera teología fundamental, centrada en los motivos que siguen.

1. La fe cristiana debe dialogar (ha dialogado y sigue dialogando) con la razón. Por eso el creyente debe superar todo fundamentalismo y toda actitud de ciega sumisión a un hipotético dictado del capricho de Dios, tanto en plano intelectual como social. Siendo en sí mismo un (el) misterio, Dios se revela a través de la razón iluminada, como lo muestra la historia de la teología y lo ratifica el hecho de que el cristianismo moderno haya sabido aceptar la crítica de la razón ilustrada, manteniendo su propia identidad.

2. Dentro de la teología cristiana existen diversas tendencias o variantes, unidas a las diversas confesiones. Los protestantes acentúan la novedad y el carácter vinculante de la revelación bíblica y después, cuando especulan, tienden a construir sistemas de teología secularizada (como muestra gran parte de la gran filosofía clásica alemana, a partir de Kant). Los ortodoxos destacan el valor de la tradición, expresada sobre todo en los Padres de la Iglesia, elaborando un pensamiento más vinculado a la vida de las iglesias. Los católicos aceptan Escritura y Tradición, pero confían, de forma especial en el valor de razón, que es signo de la naturaleza creada por Dios; desde ese fondo, ellos han concedido una importancia especial a las formulaciones dogmáticas y a la identidad de la Iglesia, que debe mantenerse, como centro y foco de unidad de todas las iglesias que, en algún sentido, deben volver a la gran casa católica.

3. La teología cristiana debe mantenerse en diálogo con el pensamiento de las otras religiones. Así lo ha destacado González Montes, queriendo superar el kalam o doctrina musulmana (que tiende al positivismo coránico, con el riesgo de desembocar en un integrismo irracional) y la mística (que tiende a renunciar al pensamiento discursivo, pudiendo desembocar en un vacío también irracional). En contra de eso, el cristianismo debe dialogar con la razón, fundando así una verdadera teología, que ha de ser lugar de referencia para todas las religiones, que son verdaderas en la medida en que se acercan al catolicismo.

4. La singularidad cristiana va ligada con la historia de Jesús, entendida como revelación plena de Dios, y con la tradición de la iglesia, tanto antigua como moderna. Los cristianos creen que el mismo Jesús hombre (en su mensaje, vida, muerte y pascua) es el logos o palabra de Dios y así lo confiesan, vinculados a una Iglesia que mantiene y proclama la confesión de Jesús. En esa línea, la teología constituye la expresión y despliegue racional de una fe que no pertenece al teólogo en cuanto individuo, sino a toda la iglesia, entendida de un modo concreto, como jerarquía y magisterio. En otras palabras, la teología es ya una función episcopal (como acaba de aprobar un famoso y escoradísimo texto de la Comisión Teológica Internacional).

De esa forma, la teología de Adolfo GM se iba poniendo al servicio de la institución eclesial, más que al servicio de la fe de los cristianos en cuanto tales. Adolfo empezó a pensar que los únicos teólogos de verdad son los obispos. Es lógico que le propusieran para el episcopado; se trata de una simple ley de endogamia.

d. Le hicieron obispo (de Ávila y Almería), pero siguió siendo teólogo

Lo recuerdo muy bien, fue el año 1997. Los compañeros y amigos le dimos una gran cena y le regalamos un MITRA, hermosa mitra, él nos dijo cómo la quería. Me pareció surrealista la escena, pues la mayoría de los compañeros no nos sentíamos muy a gusto con la hermosa Mitra, pero se la regalamos.

Desde entonces ha sido obispo… y yo apenas le he visto. Ha pasado varias veces por delante de la puerta del Palacio… Una vez he preguntado, sin decir quién soy… y me han dicho que hay que pedir audiencia, que Monseñor está muy ocupado, escribiendo pastorales y libros definitivos de teología episcopal… y no he entrado.


Es cierto, ha podido tener algunos problemas episcopales, sobre todo en Ávila, ha sufrido (que es lo suyo), pero ha escrito tres obras fundamentales, de gran envergadura, con gran erudición, sobre su tema de ecumenismo, eclesiología y teología fundamental:

– Las Iglesias Orientales, BAC, Madrid 2000
– Imagen de Iglesia: eclesiología en perspectiva ecuménica, BAC, Madrid 2008
– Teologia fundamental de la revelación y de la fe, BAC, Madrid 2011.


Son obras fundamentales, de mucha erudición, de cientos y cientos de páginas, con notas ceñidas, con discusiones con teólogos. No sé de dónde saca Adolfo GM el tiempo para escribir, con vocación, con pasión, como queriendo precisar las línea básicas de la teología…


Para descubrir mejor su obra recomiendo, aunque ha pasado ya un tiempo, su homenaje, dirigido por Juan Cruz Cuesta (en el que me hubiera gustado colaborar), titulado Ecclesia una: homenaje en honor del Exmo Monseñor D. Adolfo González Montes, Pontificia, Salamanca 2000.

No es posible concretar los temas de las tres obras anteriores. Sólo diré dos palabras de la última, que se divide, como es normal, en cuatro partes, que podrían tomarse de hecho como libros separados y autónomos (cada una de más de 300 páginas).


(1) El Cristianismo como religión revelada, en el contexto de la búsqueda humana, de la manifestación personal de Dios y de la reflexión filosófica.
(2) La fe como respuesta del hombre a la revelación.
(3) Jesucristo como revelador de Dios.
(4) La Iglesia como signo y testimonio de la revelación.


e. Presidente de la Comisión de la DF (con un consejo)

Cómo podrá ver el lector, los temas del último libro de Adolfo GM son los mismos temas discutidos de AT Queiruga, de manera que se podría hablar de una complementariedad de los dos, siempre que se mantuvieran en el mismo plano, y no fuera el uno Presidente de una Comisión Episcopal que busca distorsiones y el otro un simple profesor emérito de a pie, expulsado de la teología oficial… escribiendo por vocación y pasión.

Los dos son teólogos apasionados, eruditos, los don han sido (y creo que son) amigos. No puedo decir aquí quien es “mejor”, si Adolfo GM o AT Queiruga. Tengo la impresión de que los dos son necesarios, como polos dialécticos de una búsqueda de la verdad.


Los dos tendrían que estar en la Comisión Particular de Teología Fundamental, para tomarse unos vinos, dar unos paseos, y luego hablar, ayudarnos a pensar a los más legos…pero sin condenas de un tipo o de otro… Lo que no me parece bien es que uno, como Obispo de la Comisión, envíe desde arriba notificaciones al otro... cuando lo que tenía que hacer es sentarse con él, hablar juntos, y ver la manera de resolver mejor los temas de Iglesia... Adolfo, las cosas no se hacen con imposiciones (como quizá fueron ya las del salmantinazo teológico del 1968)

Pero hay una diferencia de talante.

AT Queiruga ha querido ser integrador, haciendo teología desde fuera de los círculos oficiales (de los que le apartaron pronto), después de haber sido profesor favorito de Compostela (¡que bien lo recuerdo, cuando estaba yo en Poyo y trabajamos juntos sobre Amor Ruibal).

Por el contrario, Adolfo GM ha entrado con gran fuerza en los círculos oficiales, (más para dictar que para integrar dialogando) después de haber empezado oponiéndose a los que había en su tiempo (y expulsando a mis viejos y queridos profesores, aun me queda gran pena por ello).

¿Qué podrían hacer? Seguir pensando, desde sus perspectivas distintas, por la misma Iglesia que es Católica, con lugar para todos.

Sobre AT Queiruga, jubilado y emérito, pongo puedo decir. Espero verle este verano por algún sitio, si le dejan ir los obispos

¡Adolfo, Adolfo! ¿cómo no dejaste ir a tu diócesis a dar un curso a AT Queiruga? Te quiero mucho, pero te digo que eso no se hace…?

Y lo de la Comisión de la DF, con la notificación sobre Queiruga me parece agua ya pasada, que no mueve molino. Por eso me atrevo a darte un consejo.

¿Has oído lo que ha hecho Rowan Williams, que era como tú, que escribió bellos libros sobre los Arrianos? Después de haber servido diez años como Arzobispo de Canterbury y primado de la Iglesia Anglicana, R. Williams ha dimitido para volver (los años que le quedan) a la Facultad de Teología de la Univ. de Oxford.

Tú también podrían volver a la Facultad de Teología de Salamanca, pues tu función como obispo puede hacerla otro (y además ha de cambiar muy mucho en nuestra queridísima Iglesia).

Olvídate de la mita que te regalamos un día (si mal no recuerdo) y vuelta a la Facultad de Teología de la Pontificia de Salamanca, para terminar de escribir los libros que te queda, y para tomar unos vinos (¡eucaristía!) con tu amigo AT Queiruga. Y a pesar de que no lo hagas, los viejos amigos te seguiremos queriendo.

Buena pascua a los dos y a todos los lectores del blog, que el Señor Resucitado os ilumine, AT Queiruga, Adolfo GM.



ANEJO

CEE COMISIÓN EPISCOPAL PARA LA DOCTRINA DE LA FE
TRIENIO 2011-2014 (XCVII Asamblea Plenaria, 28 de febrero-4 de marzo de 2011)

Presidente: Mons. D. Adolfo González Montes

Miembros:
— Mons. D. Manuel Ureña Pastor
— Mons. D. Juan Antonio Reig Plà
— Mons. D. Luis Quinteiro Fiuza
— Mons. D. Enrique Benavent Vidal
— Mons. D. Alfonso Carrasco Rouco

Secretario Técnico: Don José Rico Pavés

Miembros de la Comisión Asesora
Jueves, 03 de Febrero de 2011 00:00 | C.E. de Doctrina de la Fe |
1. Rvdo. D. SANTIAGO DEL CURA ELENA
Facultad del N. de España, Burgos y Facultad de Teología, UPSA, Salamanca
2. Rvdo. D. JUAN MIGUEL DÍAZ RODELAS
Facultad de Teología de S. Vicente Ferrer - Valencia
3. Rvdo. D. ALFONSO FERNÁNDEZ BENITO
Instituto Teológico San Ildefonso - Toledo
4. Rvdo. P. JOSÉ GARCÍA ORO, OFM
Universidad de Santiago de Compostela
5. Rvdo. Sr. D. AVELINO DE LUIS FERRERAS
Facultad de Teología de Burgos y Seminario de Astorga
6. Rvdo. P. ALEJANDRO MARTÍNEZ SIERRA, SJ
Universidad Pontificia Comillas - Madrid
7. Rvdo. Sr. D. DOMINGO MUÑOZ LEÓN
Facultad de Teología de S. Dámaso - Madrid
8. Rvdo. Sr. D. ÁNGEL MARÍA NAVARRO LECANDA
Facultad de Teología del Norte de España – Vitoria
9. Rvdo. Sr. D. SALVADOR PIE I NINOT
Facultad de Teología de Cataluña - Barcelona
10. Rvdo. P. CÁNDIDO POZO SÁNCHEZ, SJ
Facultad de Teología de Granada
11. Rvdo. Sr. D. GABRIEL RAMIS MIGUEL
Facultad de Teología de Palma de Mallorca (Baleares)
12. Rvdo. Sr. D. ANTONIO RODRÍGUEZ CARMONA
Facultad de Teología de Granada
13. Sr. D. LEONARDO RODRÍGUEZ DUPLA
Universidad Pontificia (UPSA)
Facultad de Filosofía - Salamanca
14. Rvdo. Sr. D. PEDRO RODRÍGUEZ GARCÍA
Facultad de Teología Universidad de Navarra
15. Rvdo. Sr. D. RAMÓN TREVIJANO ETCHEVERRÍA
Universidad Pontificia (UPSA)
Facultad de Teología - Salamanca
16. Rvdo. Sr. D. LORENZO TRUJILLO DÍAZ
Estudio Teológico de Ciudad Real
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