"Doy gracias a Dios por haberle conocido y seguirle leyendo en RD y en sus libros" Los libros del Nuevo Testamento de Piñero, una obra única

'Los libros del Nuevo Testamento': la obra definitiva de Antonio Piñero, ya a la venta
'Los libros del Nuevo Testamento': la obra definitiva de Antonio Piñero, ya a la venta

A. Piñero (ed.), Los libros del Nuevo Testamento. Traducción y comentario (con la colaboración de G. del Cerro, G. Fontana, J. Montserrat y C. Padilla), Ediciones Trotta, Madrid, 2021, 1625 págs, Madrid. 

Obra única, libro distinto en el panorama de estudios culturales,  bíblicos y religiosos de lengua castellana, por su trabajo de fondo, su extensión, temática y por aportaciones. Está pensada, elaborada y escrita casi en un 90/% por A. Piñero, como he podido observar, tras haberla analizado detenidamente su método, su aportación y contenido. Las aportaciones de los “colaboradores” (Cerro, Fontana. Montserrat y Parrilla), son importantes, marcan un estilo y talantes de equipo, pero son limitadas.  La obra es  propia y personal de A. Piñero. Por eso, sin matizaciones previas, sin reservas, como colega y navegante de su barco, nuestro barco, en su mar que es el nuestro, quiero decirle: ¡Felicidades por lo que has hecho, gracias por lo que nos permites pensar y hacer contigo!

Editorial Trotta Los libros del Nuevo Testamento | 978-84-1364-024-2

LOS LIBROS DEL NUEVO TESTAMENTO

            No se trata de un estudio sobre el Nuevo Testamento como tal, sino sobre los libros que forman el NT, ordenados con un criterio cronológico bien fundado (pero que no pasa de ser hipotético, empezando por las “cartas auténticas” de Pablo (1 Tes, Gal, 1-2 Cor, Flp, Fil, Rom), siguiendo por los sinópticos (Mc, Mt, Lc) y Hechos, para pasar a las cartas “atribuidas” a Pablo (Col, Ef, 2 Tes), Hebreos, escritos Joánicos (Jn, 1-3 Jn), Apocalipsis, las cartas “comunitarias” (1-2 Tim, Tito) y las “universales (Sant, Jud, 1-2 Ped). Se introducen, traducen y estudian los libros que forman el NT, pero no como Nuevo Testamento cristiano, sino como conjunto de textos histórico-literarios, de fondo religioso.

            Éste es, por tanto, como seguiré diciendo, una obra de de-construcción. A. Piñero “de-construye” el NT como posible documento de una “religión establecida” en forma de sistema, para recuperar uno a uno el tema de los libros que forman el Nuevo Testamento, descubriendo su valor literario, cultural y social. De esa manera  “construye” un libro especial, de  carácter enciclopédico, tomando estos libros como testimonio histórico y literarios.. Con verdad de fondo, pero con cierta exageración, como es normal en estos casos, el autor empieza diciendo “no existe hasta la fecha una edición del Nuevo Testamento meramente histórica, efectuada con criterios estrictamente académicos, no confesionales, sin ninguna tendencia religiosa previa” (cf. pag. 9).

Puede ser una imagen de una persona

               Esa declaración de intenciones con la que empieza la obra, tiene cierto valor y debe mantenerse¸ pero resulta quizá un poco exagerada, pues son muchos los que han estudiado los libros del  NT y otros muchos de su entorno, sin tener en cuenta su valor canónico, sino su importancia histórico-literaria, sin fijarse en sus elementos confesionales o de fe, sino en su aportación cultural y social en aquel gran océano de interpretaciones que fue el entorno en el que surgió el cristianismo

 En la misma línea de A. Piñero,   las “editoriales” católicas vienen publicando desde hace 40 años obras de gran densidad, en la línea de lo que pretende A. Piñero, como algo absolutamente norma. Entre ellas están los grandes manuales de Ph. Vielhauer y de  H.  Köster, publicados hace varios decenios en Ediciones Sígueme, sin tener en cuenta su carácter confesional o no confesional, sino su importancia literaria, social y cultural. Entre ellas puede situarse este libro de Piñero.

               Como hacen esas obras, , Piñero quiere ofrece un estudio “independiente” (no confesional) de la totalidad de los libros del NT, pero sin presentarlos como NT, sino como “escritos que forman el NT”. Su libro es ciertamente “nueva”, una catedral exegética edificada piedra a piedra, tras decenios de estudio exigente, con grandes valores,   en un contexto en que existían ya obras semejantes, además de las de Vielhauer        y Köster. Para fijarnos sólo en las publicaciones hispanas, quiero destacar dos que a mi juicio   se sitúan  la “altura” de la de Piñero: 

Nuevo Testamento (Bac Maior): Versión crítica sobre el texto original  griego: 124 : Iglesias González, Manuel: Amazon.es: Libros

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  • (a) Manuel Iglesias,Nuevo Testamento (EE, Madrid 2000, y BAC Maior 2017, 1120 pags). Un libro filológicamente impecable, quizá el mejor que hoy existe en español en ese plano. Se pueden discutir ciertos aspectos más “teológicos”, pero su lectura e interpretación del texto griego me sigue pareciendo la mejor crítica y científicamente la más novedosa que actualmente en castellano. Es una traducción científica en el sentido radical de la palabra, académica, impecable, como he dicho.
  • (b) Senén Vidal,Nuevo Testamento (Sal Terrae, Santander, 2015 1304 pág.). Muy buena traducción, la más clara y y comprensible que hoy que existe actualmente entre nosotros. Sobresale por la “historia” crítica de los textos. Más que en análisis “filológico” de Iglesias, encontramos aquí un estudio “científico” impecable de crítica histórico-literaria, centrada en el despliegue y composición de los libros del NT. Es un trabajo de “filigrana” que empieza “deconstruyendo” tradiciones, documentos y estratos en evangelio y cartas,  para reconstruir así después su visión y sentido de conjunto. No hay actualmente en castellano ningún otro trabajo semejante que analice, verifique y presente con más rigor, con más crítica cientírica los momentos de elaboración, composición y redacción final de los textos.  El hecho de que M. Vidal haya sido católico y haya editado su obra en una editorial católica no va en modo alguno en contra de su carácter científico. Decir lo contrario sería es desconocer el “talante” libre de su autor las aportaciones (rigurosamente discutibles) de su obra.

Pues bien, a pesar del gran valor científico (filológico, histórico-crítico) de estas dos obras, publicadas en un contexto católico, me parece muy-muy importante la aportación de este libro de A. Piñero, que constituye (por ahora) la culminación de una ejemplar “carrera” intelectual, que comenzó en los años sesenta del siglo pasado, en la Facultad de Clásicas de la Univ. de Salamanca (donde le conocí, aunque no traté con él) y ha culminado en la Universidad Complutense de Madrid. Para una visión de conjunto de su vida y obra, puede verse el homenaje que amigos y colegas le dedicamos, bajo la dirección de Jesús Peláez (ed.), In Mari vía tua.  philological studies in honour of Antonio Piñero (Madrid 2016). 

Diego Marín

BIO-BIBLIOGRAFÍA. VISIÓN DE CONJUNTO

Piñero, Antonio (1941- ), natural de Chipiona, Andalucía, es un filólogo español, de tradición católica (que se declara agnóstico), que ha sido catedrático de la Universidad Complutense de Madrid, autor de trabajos fundamentales sobre los textos del entorno cristiano y sobre los movimientos básicos del cristianismo primitivo y de su entorno (apócrifos, gnósticos etc.). Éstos son sus campos de estudio principales:

  1. Ha dirigido la publicación de los Textos gnósticos. Biblioteca de Nag Hammadi I-III (Trotta Madrid 2000/2004.I: tratados filosóficos y cosmológicos. II: Evangelios, hechos, cartas. III: Apocalipsis y otros escritos).
  2. Ha coeditado con A. Díez Macho, Los apócrifos del Antiguo Testamento(I-V; Madrid 1982/1984). Ha publicado también, con Gonzalo del Cerro, los Hechos Apócrifos de los apóstoles I-II (Madrid 2005). En esa misma línea ha publicado los textos básicos de los evangelio canónicos y apócrifos.
  3. Ha escrito y editado, en colaboración con otros, varios trabajos enciclopédicos como El Nuevo Testamento. Introducción al estudio de los primeros escritos cristianos (Córdoba 1996, con J. Peláez) y Biblia y Helenismo. Pensamiento griego y formación del cristianismo (Córdoba 2006). En esa misma línea ha publicado una Guía para entender el Nuevo Testamento(Madrid 2006), que es una introducción y compendio de todos los libros del Nuevo Testamento, desde una perspectiva histórica y literaria.

  Antonio Piñero ha publicado además varias docenas de libros sobre diversos temas de historia e interpretación de la figura de Jesús y del cristianismo primitivo. Puede encontrarse una reseña actualizada de sus obras, con referencia a los estudios bíblicos en un blog de especialidad, en el que ejerce una inmensa labor de divulgación de la literatura, del entorno y pensamiento  de  los orígenes del cristianismo, tanto en Religión digital como en su propio blog: https://www.antoniopinero.com/inicio.html.

        Por eso repito: Ésta es una obra muy valiosa, y es una fortuna que haya sido publicada, no sólo por lo que aporta, sino por lo que ofrece a una serie de lectores que, en principio, en un país como España, son reacios a leer libros religiosos de tipo confesional. A. Piñero y la Editorial Trotta, a la que especialmente felicito, han tenido la cortesía, el gusto, la audacia, de presentar “los libros del Nuevo Testamento” en un formato y en un contexto histórico-literaria, no confesional, no “estrictamente” religioso, pero no anti-confesional ni anti-religioso. En esa línea, puede compararse con las obras a de Ph. Vielhauer y de S. Vidal, que acabo de citar. Todas ellas comparten la misma libertad crítica y el mismo estilo científico, con la objetividad que ello implica.

     En esa línea, aunque se pudiera haber conservado el título Nuevo Testamento, ha sido preferible presentar la obra con el título “neutro” de  LOS LIBROS DEL NUEVO TESTAMENTO. El tema de fondo era y es presentar de una forma NO CONFESIONAL (CRISTIANA) un texto (un conjunto de textos) que reflejan y proponen una FUERTE CONFESIÓN DE FE. 

       Da la impresión de que, por lo que dice en la introducción de este libro (y de un modo más preciso en otros lugares), A. Piñero piensa que un  creyente-confesional-cristiano no puede entender ni interpretar  bien la Biblia, pues los cristianos  toman (=tomamos)  como punto de partida un  “prejuicio de fe”, que nos  impide leer y entender el texto en cuanto tal. Esta afirmación de A. Piñero tiene cierto sentido (y en muchos casos ha podido y puede seguir siendo verdadera), pero ha de entenderse “cum mica salis”.

Él se presenta como “agnóstico” (quiere dejar a un lado sus creencias) y, en un sentido, eso me parece necesario y bueno, pues sólo a partir de un tipo de a-gnosis se puede llegar al verdadero conocimiento. Pero, en un momento dado, nos (=me) sigue dando impresión de que no es agnóstico sin más, sino “agnóstico-dogmático”, en la línea de los racionalistas pre-kantianos del siglo XVII y de los neo-positivistas de principios del siglo XX.

Libro: Emancipación e irreligiosidad - 9788491776505 - López Muñoz, Miguel  Ángel - · Marcial Pons Librero

Así le he “sentido” en numerosas ocasiones, y así he podido compararle con dos colegas y “amigos”, el Dr. Puente Ojea (q.e.p.d), en cuyo libro de homenaje tuve el honor de participar, cf. EMANCIPACION E IRRELIGIOSIDAD - EL DOBLE COMPROMISO SILENCIADO DE GONZALO PUENTE OJEA, Aranzadi Estudios, 2018, mi colaboración en pags. 99-112) y el Dr. Fernando Bermejo, “amigo” común, cuya obra La invención de Jesús de Nazaret (Siglo XXI, Madrid 2018) puede y debe ponerse al lado de ésta de Piñero.

Jesús Santana on Twitter: "Turno de: "La invención de Jesús de Nazaret -  Historia, ficción, historiografía" de Fernando Bermejo Rubio  @SIGLOXXIMEXICO @AkalEditor #Jesus #Nazaret #JesusdeNazaret #Teologia #Dios  #Historia #Historiografia #Akal ...

En esa línea, puedo añadir que me considero también agnóstico (por talante académico, por cristiano y  venir de la crítica profética de Israel), pero “agnóstico-creyente”, no agnóstico- dogmático, en una línea que me acerca no sólo a L. Wittgenstein y a G. Gadamer, sino también a K. Popper. Ese talante agnóstico me ha permitido retomar el camino de E. Kant, en el paso de la Crítica de la Razón Pura a la Práctica, retomando, sobre todo, la “revolución cognoscitiva” de los evangelios. Puedo decir esto tras haber convivido durante 20 años con el Prof. Vicente Muñoz Delgado, quizá el pensador hispano que mejor ha captado los “presupuestos” metodológicos y temáticos (de fe) de todo conocimiento humano.

Ciertamente, no hay conocimiento sin presupuestos. En tema no está en “tener presupuestos” (sin ellos no podríamos ser ni conocer), sino en saberlos asumir, entender y recrear (o rechazar)  de un modo crítico, abierto a un agnosticismo “no dogmático” o a una “fe” (confianza básica) que tampoco no ha de ser dogmática (en el sentido de lo racionalistas del XVIII o de los positivistas del XX).

    Pero éste es otro tema, en el que no quiero entrar ahora, pues nos haría volver a la situación de los “cursos de otoño” de la Universidad de la Mancha (sede Cuenca), a los que V. Haya y un servidor solíamos invitar a A. Piñero y a Fernando Bermejo, entonces su amigo, con gran aprovechamiento de todos los que íbamos a aprender y compartir. 

ENCOMIO Y CRÍTICA AMISTOSA

        Siga por delante lo centrar de esta reseña: siento una profunda admiración  y gratitud académica por A. Piñero y a sus amigos y colaboradores, por lo que han logrado condensar y “explicitar” en este libro, escrito para todos, sin distinción entre creyentes y no creyentes, con fino “instinto filológico” y una inicial búsqueda histórico-religiosa..

       Tomado en sí mismo, éste no es un libro   CONFESIONAL  ni ANTi-CONFESIONAL, sino un gran libro muy pensando, trabajado y trenzado. Su valor no está en posibles sus afirmaciones hermenéuticas previas (que pueden discutirse mucho), sino por el inmenso trabajo condensado para cientos de lectores en más de mil quinientas páginas de análisis literario. Ciertamente, como he dicho ya, es un libro quizá un poco pretencioso, como si quisiera presentarse con el lema ginebrino de Calvino  (post tenebras lux). La luz es algo más que lo que puede decir ese lema. Pero, dicho eso, hay que añadir ese lema, este libro, tiene muchísimas páginas de luz (como las que lucen en las Instituciones de Calvino). 

       La grandeza de este libro no está en que sea o no confesional, sino en que ofrece una buena presentación, traducción, lectura y comprensión de muchos libros del NT, en su sentido histórico-literario y cultural. Quedando esto firme, y sin volver a ello, como colega académico y hombre también de mares (in mari vías nostras, con Jesús, con Machado, con mi padre navegante) me atrevo a ofrecer unas notas críticas, no para negar los valores de este libro, sino para situarlos mejor,  y para que todos podamos seguir trabajando con seriedad, ilusión y hondura en un tema tan importante.

(a) Me da la impresión de que esta obra en conjunto tiene un inmenso interés por Jesús, al lado de un tipo de alergia ante su posible novedad… Es como si A. Piñero quisiera estudiar las variaciones y estelas del “humo”  y calor vital que aparecen en el NT  sin atender al fuego que está en el fondo, sin “montarse” en el barco de Jesús, para ver las cosas desde allí…, como si en el fondo casi-casi no hubiera existido el “ciudadano Jesús”, como si las estelas de mar y corrientes de “humo” del NT se hubiera formado por un tipo de generación espontánea, pilotada por Pablo. Piñero ha vuelto a Jesús en su último libro  (el Jesús histórico y otras aproximaciones: Trotta, Madrid 2020), pero sin entrar a fondo en el tema. Presentarle como aquí se le presenta, como un rabino-profeta más de los que crecían entonces como setas en el húmedo suelo de la alta beka “africana”, que fracasó en Galilea y subió a Jerusalén con un grupo de galileos semi-armados… siendo ajusticiado sin más por razones de orden público me parece demasiado poco para explicar todo lo que sigue. No se trata de hacer de Jesús el héroe universal… pero dejarle casi en un semi- vacío como aquí se hace creer no ayuda a entender ni interpretar el NT.  

(b) Esa alergia por Jesús va unida a la emergencia de PABLO, de quien dependería por lo menos el 90% de la formulación del NT. Ciertamente, Pablo ha sido y sigue siendo esencial para entender el despliegue de los libros del NT (y del mismo NT), pero no todos los cristianismos del NT son paulinos, como piensa Piñero, aunque Pablo haya catalizado algo que resulta muy importante en la primitiva Iglesia. Quizá los autores no se han enterado de los ORIGENES DEL CRISTIANISMO de CROSSAN, donde apenas se apela a Pablo para entender el NT; puede estar exagerado Crossan, pero lo que dice merece tenerse en cuenta.  Creo que A. Piñero y sus colaboradores no han valorado la aportación de las tradiciones sinópticas, no han reconocido a mi juicio la aportación petrina (ni han insistido en los tres “líderes”: Pedro, Pablo, Santiago…). Centrado todo en Pablo (y, a mi juicio, en un Pablo previamente “domesticado”) no se entiende todo el NT, con sus temas fundamentales que son la universalidad, la “justificación” por la fe, la superación del talión, la recreación del judaísmo desde el fondo del puro-judaísmo, no desde un tipo de iluminismo griego, que es genial, pero que no llega a la experiencia de fondo de la muerte que da vida (no por sacrificio de imposición externa, sino por gratuidad interna, en la línea del Sermón de la Montaña. 

(c) Pienso que A. Piñero no ha captado el sentido del sacrificio (muerte vicaria o, mejor dicho, comunicación personal de vida), recreando y transformando (en un tipo de Aufhebung interna) la visión más honda del AT, tal como se expresa en la tradición de Isaías y/o en los salmos. Eso significa, a mi juicio, no haber entendido el camino anti-sacrificial de una parte cetral del AT y de casi todo el NT (no sólo de “paulino”). En esa línea, el cristianismo en su conjunto y el estudio del NT en particular tiene un tema pendiente, la radicalización y  comprensión del sacrificio, no sólo en la línea de Hebreos, sino del NT en su conjunto (con sinópicos y Juan). Se trata de “superar” (con el AT y el NT) un sacrificio “sacrificialista y violento”, para entrar en el sacrificio central del Sermón de la Montaña,  en la línea del amor al enemigo y de la vida como “don” (más allá del talión retributivo y vindicativo en el que solemos situarnos). Éste es un tema clave de los nuevos estudios de la Historia de la Religión y del Cristianismo, un tema que ha sido abordado por algunos “adelantados” de los estudios bíblicos, como pueden ser R. Girard (†) y G. Theissen, por poner dos ejemplos. En este plano, pienso que A. Piñero simplifica los temas, desde un racionalismo pre-kantiano y desde un positivismo pre-moderno.

(d) Esta obra de Piñero muestra un déficit alarmante de judaísmo (de AT). El tema es comprensible, pues Piñero viene del griego y del helenismo, un campo en el que es verdadero maestro. Pero da la impresión de que ha olvidado que los libros del NT  en su conjunto son “hebreos”, aunque se escriban en griego. Parafraseando una fórmula de L. Wittgestein, se podría decir que el NT sigue siendo una “nota extendida” a pie de página del AT. Ciertamente, A. Piñero cita el AT, pero de un modo superficial, sin entrar en su dinámica. Jesús y el NT son una “respuesta” (interpretación) a la problemática de fondo de los salmos, de los profetas (y de un tipo de literatura sapiencial, especialmente de Proverbios, Qohelet, Cantar y Job, así, todo junto). Sin haber vivido, sufrido y lidiado por dentro con el AT (con su diversidad y problemática: ley y mesianismo, pobreza y universalidad, fracaso y esperanza: opresión, revelación, justicia, esperanza) no se puede hablar de verdad de Jesús, ni entender de dónde viene, ni presentir hacia dónde pueda llevarnos. Todo Jesús es AT, pero AT asumido y vivido como nuevo, desde la experiencia/esperanza radical de recreación de lo humano, no como utopía trans-histórica, sino como compromiso  y gracia histórica. 

(e) Desde ese fondo hay que replantear el tema del “sacrificio”, que Piñero toma como base de un modo un poco simplista, como algunos “cristianos dogmáticos racionalistas”…  que no han entrado de hecho en la dinámica de los salmos (como hizo el mayor pensador de principios del siglo XX, el judío H. Cohen, maestro de Ortega y Gasset, predecesor de los existencialistas y en otro sentido de los vitalistas, en su última obra sobre la Religión judía dentro de los límites de la razón). El tema es el “sacrificio”: expresar lo sagrado en la gratuidad (en la fe-confianza), en la superación de todo talión-antisacrificial, en la experiencia de la Vida que se revela en el “don” de la muerte…, en la gratuidad y el servicio/amor a los descartados. El tema es “descubrir” (expresar) lo divino en la vida de los hombres. De esto tratan en conjunto los libros del AT (retomando, reinterpretando el camino de vida-muerte de Jesús).  Pues bien, en el conjunto de su inmensa obra (que en momentos tiene rasgos de genial), pasa de largo ante esos temas, como si anduviera por las ramas y tuviera miedo de centrarse en el tronco, en las raíces… y en los frutos. Por eso, pienso que, después que A. Piñero ha resuelto “todo”, queda todo por resolver. Éste es el tema actual (político, social, religioso…): Cómo transformar el “sacrificio de los otros” (distintos, pobres, empobrecidos, marginados…) en gesto sacrificial gratuito de donación de la vida al servicio de los demás, en la línea de Jesús (sermón de la montaña, cruz-pascua), reinterpretado (actualizado) por la tradición sinóptica y por Pablo (sin olvidar la tradición apocalíptica de ApJn y la gnóstica de Juan).

(f). Da la impresión de que A. Piñero es (o quiere aparecer) como “unmusikalisch”  en sentido religioso (como decía M. Weber, en una página famosa: Religiös absolut unmusikalisch, cf. https://elibrary.klett-cotta.de/article/10.21706/ps-63-9-1029), afirmando que no sentía por dentro la vibración religiosa. Pero es muy posible que esta “religión” de la que M. Weber y A. Piñero se sienten agnósticos no sea la experiencia más honda del judaísmo, ni la de Jesús. Ser agnóstico en ese sentido me parece absolutamente honrado, e incluso necesario para realizar ciertas experiencias, para abrir ciertos caminos. Pero tengo miedo de que ese un-musikalish (no sentir la vibración religiosa) pueda convertirse en anti-musikalish en la línea del agnosticismo militante (dogmático) al que me he referido al principio de esta reseña. Ése no me parece el caso de Piñero, que vuelve siempre a la religión como a su “amor primero” (tema del profeta Jeremías), pero puede ser el de algunos cristianos a no cristianos que son “dogmático militaristas” (antiguas o nuevas inquisiciones) al servicio de sus “intereses” (confesados o no), en un mundo donde nada se cree ni ama, sino que todo se compra y vende, conforma a la ley de mammón (Mc 6, 24).

(g) Por eso, pienso que junto a esas tres obras de referencia (de Iglesias, Senén Vidal y Piñero), es necesaria una cuarta obrea de conjunto sobre el NT, de tipo teológico. Ése fue durante años el tema central de mis conversaciones con Senén Vidal (fallecido el 2016), cuando él estaba preparando su NT en sentido histórico-crítico), me decía siempre: Tú tienes que completar esta obra, escribiendo una "Historia teológica del NT"; en eso estaba, en eso sigo estando, seis años depués. Pienso que ni Iglesias, ni Vidal, ni Piñero han entrado de verdad en esa temática, que sigue pendiente. No sé si podré escribirla, ni si tendré tiempo para ello, pero se trata de una obra necesaria, en ese momento clave de  investigación sobre Jesús y sobre el futuro del cristianismo. Es muy posible que yo no la haga, pero otra tendrá que hacerlo, teniendo como libros de cabecera (cada uno en su línea) los de Iglesias, Vidal y Piñero. Gracias a todos ellos por haber avanzado en esa línea.

   Dicho esto puedo acabar, diciéndole a Piñero que doy gracias a Dios por haberle conocido y seguirle leyendo muchas mañanas en RD, en su blog y en sus libros. Me siento emocionado por las treinta “entradas” que ha dedicado en su blog a mi humilde introducción histórica al libro de A. Trocmé, La infancia del cristianismo (Trotta, Madrid 2021). Quiero desearle años de vida y buen trabajo (trabajo y vida feliz) en el camino del mar, en el que seguimos implicados… un camino por el que andaba Jesús, según el evangelio de Marcos y los versos de A. Machado: “pasar haciendo caminos, caminos sobre el mar” (Proverbios y cantares).

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