Una casa de muchas moradas; un camino de muchos caminos

Se nos acusa a los cristianos de "no haber hecho" y, todavía más, de haber hecho mal lo poco o mucho que hemos hecho: de haber dominado el mundo con la excusa de religión, de haber impuesto cargas pesadas a los otros, queriendo monopolizar el mundo a nuestro servicio. ¿Han sido esas nuestras obras?
Se añade que nuestro tiempo de cristianos ha terminado: Hemos tenido veinte siglos para que se viera lo que somos y se ha visto que hemos hecho bien poco. No tendría sentido que pidiéramos prórroga, pues estamos ya fuera de tiempo. Nuestro partido habría terminado, ha llegado el tiempo para que otros jueguen el suyo. ¿Es cierto eso? ¿Será que somos ya un fósil?
Pues bien, yo estoy convencido de que no es así:
a. No todas las "obras" de los cristianos han sido perfectas, pero hay muchas que han sido buenas.
b. Los cristianos podemos volver a nuestras raíces, para recuperar lo que han sido y han de ser las obras de Jesús...
c. En esa línea, tengo la certeza que algunas de las obras mejores del evangelio están todavía por llegar.
No quiero condenar a nadie, ni rechazar por principio otros caminos, siempre que ellos exista espacio de humanidad: Al final del camino, en la casa del Padre hay muchas moradas, como decía ayer el evangelio... y si hay muchas moradas hay también muchos caminos.
Por eso, allí donde Jesús decía "yo soy el camino", ese camino puede y debe entenderse de formas distintas, pues el Cristo del evangelio es mayor que una Iglesia concreta, como sabe muy bien el evangelio de Juan.
Desde ese fondo, para insistir en el tema de ayer, hoy que en España es día de reflexión política (hoy que muchos jóvenes dicen en las plazas a los "envejecidos" que el tiempo de la vieja política ha terminado...), quiero insistir en las nuevas obras de Jesús, en la pluralidad de los caminos del evangelio.
No inventaré nada nada nuevo, sino que vuelvo a insistir en lo que dije ayer sobre las obras del Cristo... y sobre la verdad que puede y debe entenderse de diversas formas (emuna, aletheia, veritas....), siempre que se interprete de un modo personal, al servicio de los hombres.
Para insistir en el tema he querido ofrecer un esquema simple (escolar) del Evangelio de Juan, por si algunos de mis lectores quiere leer de verdad algo importante, el cuarto evangelio, de principio a fin.
Esa sería una buena lectura, y para ello me ha parecido bien ofrecer unas pequeñas claves, insistiendo en algunos de los rasgos del evangelio, como libro de milagros, libro de signos, libro de obras. Yo invito a mis amigos a leer el evangelio de Juan (con o sin mi ayuda), para que ellos mismos miren y vean y descubran cuales pueden ser las obras que Jesús nos pide en este tiempo.
Por eso he titulado este post una casa de muchas moradas, un camino de muchos caminos. Quien quiera saber más del tema vaya al evangelio de Juan y vea por sí mismo, descubriendo cuáles pueden ser en nuestro tiempo los caminos de Jesús. Lo que yo digo en lo que sigue podrá servirle quizá de introducción (En la imagen, la primera imagen que pude ver de niño, desde la casa del abuelo, mirando hacia Lekanda, que para mí era entonces, y sigue siendo, un signo del camino que lleva a la Casa del Padre).
1. Lo primero sería empezar anotando las "obras" de Jesús que en Juan son “siete”, sietesignos de vida, siete caminos hacia la verdad del ser humano:
Siete “milagros”, que EvJn ha podido tomar, al menos en parte, de una tradición antigua, para reelaborarlos de modo teológico y catequético:
1. Bodas de Caná (2, 1-11). Ésta es la “obra del amor”, que se expresa en forma de bodas abundantes, de vino de humanidad.
2. El hijo de “régulo” (4, 46-54). Ésta es la obra de curación de hijo de un hombre importante, que lo tiene todo, pero es incapaz de curar a su hijo, de hacer que sea persona, viviendo en libertad y plenitud
3. Paralítico de Betesda (5,1-15). Ésta es la obra que se vincula con una “religión” que permite que los hombres están paralíticos, a la vera de la aguas, año tras año, esperando ayudas sobrenaturales. Que el paralítico ande, ésa es la obra de Jesús.
4. Multiplicación de los panes (6, 1-4). Ésta es la obra, dar de comer, pero no para tomar el poder y hacer rey sobre los demás, sino para que ellos mismos sean, para que se sacien y vivan, en libertad.
5. Camino sobre las aguas (6,16-22). Ésta es la obra que nos lleva más allá de los límites establecidos, la obra que rompe barreras, en la noche, haciendo que podamos llegar al otro lado, para dialogar y compartir la vida en nuevas playas y fronteras.
6. El ciego de Siloé (9, 2-7). Un ciego que pide limosna… Ése es el compendio de nuestro mundo… Damos de comer, pero sólo migajas, a unos hombres a los que tenemos ciegos… Abrir los ojos, que los otros (todos) vean, esa es la obra de Jesús.
7. Resurrección de Lázaro (11, 32-45). Dominamos el mundo con el poder de la muerte. Superar el miedo a la muerte, romper las vendas que nos tienen atados a un orden social de muerte. Esa es la obra de Jesús
(En otro contexto se sitúa el “milagro” pascual de 21, 1-8: pesca milagrosa).
2. Ampliación. Doce signos (1,19-12,50)
Ampliando el tema anterior, descubrimos que las siete “obras” aparecen en otro contexto como “signos” de un camino que Jesús va recorriendo, para que nosotros con él lo recorramos, a fin de entender y recorrer a su lado el camino de la vida. De esos doce signos siete se identifican con los milagros ya citados, los cinco que quedan son estos
1. Principio. Jesús y el Bautista (1,19-51; 2,1-11). Para entender a Jesús hay que empezar por Juan Bautista, el profeta del desierto.
2. Purificación templo (2,13-22). Antes de seguir es preciso "limpiar" el templo. Los sinópticos ponen esta escena al final. Juan la pone al principio. Quien quiere recorrer el camino de Jesús debe superar la sacralidad antigua de los sacerdotes.
3. Diálogo con Nicodemo (3,1-21). Para seguir a Jesús hay que estar dispuestos a buscar en la noche, dejando que el Espíritu de Dios resuene en nuestros corazones, superando los sistemas antiguos, las seguridades alcanzadas, los pactos de poder.
4. La mujer de Samaria (4,1-45). Para realizar las obras de Jesús hay que aprender pararse al otro lado, en la zona de los "herejes", es decir, de los otros, de los enemigos, para dialogar con ellos, para pedirles el agua que pueden ofrecernos. Si esta parada junto al brocal del pozo de Samaria, sin esta iluminación de la mujer "hereje" no tiene sentido el evangelio de Juan.
5. la Pascua de Cafarnaúm: pan de vida (6,1-71). Jesús celebra su pascua en Galilea, compartiendo el pan con la muchedumbre (el pan físico), pero enseñando, al mismo tiempo, que hay otro pan más importante... Éste es el momento en que Jesús (que podría tener el dinero, porque tiene el pan) renuncia a tomar el mando y coronarse rey. El que renuncia a ser rey, ése es el rey verdadero. El que renuncia a tomar el poder, ése es el que tiene el poder verdadero.
3. El tiempo de Jesús. Una semana para cambiar el mundo
Muchos comentarios (como la Biblia de Jerusalén) suponen que Jn sigue una estructura septenaria, de siete semanas (días), con un prólogo (Jn 1, 1-18) y un epílogo (Jn 21). No, no tenemos por delante un tiempo infinito, tenemos siete días, un tiempo humano para renovar el mundo, para realizar las obras mesiánicas. Éstos serían los días de la semana de Jesús:
1. Primer día, día del bautismo y vino del mesiánico, de la promesa de bodas, de Caná de Galilea. Ésa es la obra de Jesús, el primer día de su semana: invitarnos a la boda del amor abundante, del vino generoso (1,19–2,12).
2. Segundo día, primera pascua. Éste es el día adecuado para transformar la sacralidad antigua... haciendo un camino que lleve desde Galilea y Samaría a la nueva Jerusalén, que es espacio de humanidad, de esperanza compartida (2,13–4,54).
3. Tercer día, segunda pascua: curación del paralítico y pan de vida. Éste es el día para dejar de sentirnos "cojos" e impedidos; es el día para caminar, según el evangelio, compartiendo el pan, a campo abierto, todos los hombres y mujeres del mundo (5,2–6,71).
4. El cuarto día es la fiesta Tabernáculos, fiesta de la luz, vinculada a la promesa de la culminación del tiempo. Así viene a presentarse Jesús como luz del mundo, para alumbrar a los que siguen en tinieblas. Así nosotros, con él, tenemos la responsabilidad de abrir todos los focos de luz sobre la tierra (7,1–9-41).
5. Quinto día, la fiesta del nuevo templo (de la Dedicación del Templo). Jesús aparece como Buen Pastor, como aquel que conoce por su nombre a todos, llamando uno por uno a los hombres y mujeres. Ésta es la obra del quinto día: que nos conozcamos, que dialoguemos, que podamos cuidarnos unos a los otros, como el Buen Pastor (10,1–11,56).
6. El sexto día (el 6, 6, 6) es siempre el día del fracaso de este mundo, el día de la muerte. Éste es el día en que Jesús entrega su vida a los demás, transformando así la muerte en principio de vida... Ésta es la obra de Dios: saber morir, y morir si hace falta, por aquello que queremos, por aquellos a los que que queremos. Esta la tercera Pascua, la definitiva, pasión y muerte de Jesús (12,1–19,42).
7. Resurrección y descanso, el Sábado de Dios (20,1-31, con epílogo de Jn 21). Al final del camino no está la muerte cerrada, sino la muerte que se abre como principio de vida, fuente de resurrección, encuentro en la casa o junto al lago, envío misionero.
En este contexto podemos hablar de la "obra de Jesús" que él ha querido que sea nuestra obra, porque lo que él hace lo hacemos nosotros, lo que él es debemos ser nosotros.
4 ¿Para qué todo eso? Iluminación.
En el fondo de EvJn hay una experiencia interior de alumbramiento, fundada en la historia de Jesús, vivida desde un judaísmo sapiencial y desde el entorno “gnóstico”. Más que el surgimiento de una iglesia como sociedad o grupo, Jn ha puesto de relieve la transformación personal de los creyentes. Desde un contexto de gnosis, por profundización y contraste, se entienden los elementos básicos de su cristología/eclesiología, en línea histórica (Jesús es hombre) y supra-histórica (es revelación de la verdad eterna de Dios, sentido de la creación).
5. Para vivir en la carne: Carne de Jesús, carne de Iglesia
Los otros evangelios y textos del NT no tenían necesidad de decir que “el Logos se hizo carne”, pues la carne de Jesús no estaba en duda. Para ellos Jesús era ante todo un hombre de la historia. EvJn ha de decirlo. Pues bien, si el Logos se hizo carne en la historia de Jesús, se ha de añadir que se hizo carne también en la Iglesia. Parece que eso no lo vieron algunos miembros de la comunidad, que tendieron a una gnosis consecuente, sin carne de Jesús, sin necesidad de Iglesia fuerte. Frente a ellos añade el último redactor de EvJn la confesión de 1, 14 (el Logos se hizo carne) y el relato simbólico de Jn 21 (la comunidad se integra en la Gran Iglesia.
6. Amor mutuo e iglesia.
Mt y Lc han puesto de relieve el amor hacia fuera, como principio de apertura y vinculación mesiánica con el mundo. En la comunidad del Discípulo Amado resulta fundamental el amor mutuo, es decir, de Iglesia. En esa línea podemos afirmar que Jn nos sitúa ante una gnosis de amor, no de simple conocimiento. La corporalidad del amor tiene ha de definir la vida interna de la Iglesia (simbolizada como vid de Jesús: Jn 15). La comunidad del discípulo amado destaca el amor comunitario, porque tiene que insistir en la formación de Iglesia como un grupo de iluminados-amigos
7. Conclusión. Las obras que yo hago
La “alta cristología” de Juan no puede separarse de la vida de Jesús (que han narrado los sinópticos) y de la historia de Iglesia. Un evangelio de Juan sin historia de Jesús, sin apertura a la Gran Iglesia, caería en el riesgo de la gnosis. Pues bien, en ese contexto de “superación de la gnosis” (es decir, de un puro intimismo sapiencial) están las obras que ha realizado Jesús y que deben realizar los suyos.
Si no creemos en él (como persona)… debemos creer en sus obras, que abren un camino de humanidad sanada y reconciliada, curada y culminada.
Por eso, si los demás no creen en Jesús… deben creer en nuestra obras, es decir, en aquello que somos y hacemos