TODO LO HUMANO DEBE ENCONTRAR ECO EN TU CORAZÓN

TODO LO HUMANO DEBE ENCONTRAR ECO EN TU CORAZÓN

El cristiano no elimina nada de cuanto bello, bueno y verdadero hay en cualquier persona o cultura. En cada persona y cultura debe encontrar “semillas de eternidad” y “señal del Eterno”, que desde Jesucristo le manifiesta el don maravilloso de la salvación.
El Vaticano II decía: “Los gozos y las esperanzas, las tristezas y las angustias de los hombres de nuestro tiempo, sobre todo de los pobres y de cuantos sufren, son a la vez gozos y esperanzas, tristezas y angustias de los discípulos de Cristo. Nada hay verdaderamente humano que no encuentre eco en su corazón. La comunidad cristiana está integrada por hombres que, reunidos en Cristo, son guiados por el Espíritu Santo en su peregrinar hacia el reino del Padre y han recibido la buena nueva de la salvación para comunicarla a todos. La Iglesia por ello se siente íntima y realmente solidaria del genero humano y de su historia.” (G.S. 1)

En Jesucristo, lo humano ha sido llevado a su plenitud y lo divino se ha hecho más humano. San Ireneo decía: “La gloria de Dios es que el hombre viva”. Dos caminos comunicados e inseparables: Ir a Dios por el hombre e ir al hombre por Dios.
No podemos encontrar contradicción entre las aspiraciones nobles para transformar la realidad, la realización personal de cada ser humano y la Buena Noticia de Jesucristo.
Todo lo humano debe encontrar eco en tu corazón, en el corazón del cristiano. Nada humano, alegrías y tristezas, gozos y angustias, del hombre y de la mujer de hoy debe quedar al margen de las preocupaciones y anhelos de todo cristiano.

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