¡Locos por el dinero!

Ser rico y ser cristiano es incompatible

Lucas 12,13-21:

Dijo uno del pueblo a Jesús: «Maestro, dile a mi herma­no que reparta conmigo la herencia». Él contestó: «Hombre, ¿quién me ha nombrado juez o arbitro entre vosotros?». Y dijo a la gente: «Mirad: guardaos de toda ciase de codicia. Pues aunque uno ande sobrado, su vida no depende de sus bienes».Y les propuso una parábola: «Un hombre rico tuvo una gran cosecha. Y empezó a echar cálculos: ¿Qué haré? No tengo donde almacenar la cosecha. Y se dijo: "Haré lo siguiente: derri­baré los graneros y construiré otros más grandes, y almacenaré allí todo el grano y el resto de mi cosecha. Y entonces me diré a mí mismo: 'Hom­bre, tienes bienes acumulados para muchos años: túmbate, come, bebe, y date buena vida'". Pero Dios le dijo: «Necio, esta noche te van a exigir la vida. Lo que has acumulado ¿de quién será?». Así será el que amasa riqueza para sí y no es rico ante Dios.

Desde que el primer hombre de la historia dijo "esto es mío", ya surgió la rivalidad entre los hombres y la lucha por tener. El dinero representa la capacidad de tener cosas. A más dinero más cosas, hasta que el ansia de tener cosas se convierte en una adicción. Es posiblemente la adicción más antigua de la humanidad. Ella es el origen de las guerras, las reyertas, los odios, las venganzas, las armas, los enfrentamientos, las violencias, los robos, los engaños, las mentiras, los abusos, las injusticias, el dominio sobre los demás, etc. Así hemos llegado clasificar a los hombres en dos categorías: ricos y pobres. El rico feliz, el pobre desgraciado. Es más, hemos asociado la felicidad al tener. Consideramos feliz al que tiene, el que no tiene no puede ser feliz. El tener se ha convertido, sobre todo para los adictos a las sociedad de consumo, en un principio categórico de vida.

Esto nos ha conducido a una desigualdad social cada día más grande, tanto a nivel personal como social, lo cual hace crecer las fuentes de conflictos de todo tipo. Con el paso de los años comprobamos como, lejos de alcanzar más igualdad y más equilibro social y personal, sucede justo lo contrario:


En 1820 la diferencia media entre ricos y pobres era de 1 a 3, en 1870 ya es de 1 a 7. A partir de la entrada en el siglo XX, la desigualdad se dispara, sobre todo en la segunda mitad del siglo: año 1910, diferencia de 1 a 10; año 1960, diferencia de 1 a 30; año 1995, diferencia de 1 a 71; año 1999, diferencia de 1 82. Qué coincidencia: entre el año 1960 y el 2000 hemos consumido la misma energía que en bastantes siglos anteriores, y disparado en efecto invernadero.

En la actualidad, comparando algunos países con otros, vemos que la diferencia entre EE.UU y Etiopía es de 1 a 187. Si comparamos Suiza con la R.D. del Congo la desigualdad es de 1 a 214.

Sin revertir esta tendencia es imposible hacer un mundo en equilibrio donde haya un mínimo de justicia, de igualdad y de derechos humanos básicos para todos los habitantes del planeta.

La ambición desmedida de dominio y poder nos condujo en el siglo pasado a dos enormes guerras con muchos millones de muertos.

Necesitamos creer que es posible la justicia, que es posible más igualdad, y como consecuencia que es posible una vida más digna para tod@s y una paz verdadera y duradera.

Jesús veía muy claramente cuál era el verdadero futuro para la humanidad, y por eso les dice a los discípulos que se guarden de toda clase de codicia. Más les dice: "no podéis servir a Dios y al dinero" (Mateo 6,24)

La palabra y el concepto de justicia es algo de lo que más se repite en la Biblia. Son innumerables los hechos y los textos al respecto. En los Salmos se describe al Mesías libertador con estas palabras: "El hará justicia a los humildes del pueblo, salvará a los hijos de los pobres, y aplastará al opresor. En sus días florecerá la justicia..., porque librará al pobre suplicante, al desgraciado y al que nadie ampara; se apiadará del débil y del pobre, y la vida de los pobres salvará". (Salmo 72)

Para no alargarnos mucho, vamos a fijarnos solo en algunos pasajes del profeta Isaías, que parecen escritos para hoy mismo. Luego citaremos alguno del Evangelio y terminaremos con alguno de los escritos de los Apóstoles. El mensaje social de la Biblia, en su sentido más pleno, tiene que ser como la estrella polar de nuestras vidas. Sin conocerlo y sobre todo practicarlo nuestras creencias y prácticas religiosas pueden ser una gran farsa.

TEXTOS DE ISAÍAS (Escogemos solo algunos):

Isaías 1,16: Un texto que parece escrito para los gobernantes y políticos corruptos de hoy. Dice Dios: "Quitad vuestras fechorías de delante de mi vista, desistid de hacer el mal, aprended a hacer el bien, buscad lo justo, dad sus derechos al oprimido... tus jefes son revoltosos y aliados con bandidos. Cada cual ama el soborno y va tras los regalos. Al huérfano no hacen justicia".

Y lo mismo el siguiente: Isaías 33,12: "¿Quién podrá habitar con Dios?... El que anda en justicia y habla con verdad; el que rehúsa ganancias fraudulentas; el que se sacude la palma de la mano para no aceptar soborno". ¡Cuántos no solo no sacuden la mano sino que la alargan y bien que la estiran!

Isaías 42,6: A propósito del enviado de Dios, Jesucristo: "Así dice el Dios Yahvéh: "Te he llamado Justicia, te cogí de la mano, te he destinado a ser alianza del pueblo y luz de las gentes, para abrir los ojos a los ciegos, para sacar del calabozo a los presos, de la cárcel a los que viven en tinieblas".

Isaías 56 1: "Así dice Yahvéh: velad por la equidad y practicad la justicia, que así mi salvación está para llegar y mi justicia para manifestarse".

Isaías 61,1: Sobre Jesucristo: "El espíritu del Señor está sobre mi porque me ha enviado para anunciar la liberación a los pobres, a vendar los corazones rotos, a pregonar a los cautivos la liberación y a los encarcelados la libertad, para consolar a todos los que lloran... y serán como fuertes robles de justicia".

Isaías 65,17: Dios quiere un mundo nuevo y por eso dice: "He aquí que yo creo cielos nuevos y tierra nueva, porque habrá gozo y regocijo por siempre jamás, sin que se oiga nunca más lloro ni quejido. No habrá jamás niño que viva pocos años". Y aun nos mueren hoy de hambre 35.000 niños cada día!!!

TEXTOS DEL EVANGELIO: Leyendo el Evangelio comprobamos como Jesús estuvo siempre del lado de los pobres y en contra de los ricos (Lucas 6,20-26), como estuvo siempre del lado de los oprimidos y en contra de los opresores (Mateo 23,1-23), fueran del color que fueran. Solo desde el abandono de la injusticia y la opresión eran considerados como miembros del Reino de Dios como Zaqueo (Lucas 19,8), o considerados indignos del Reino de Dios por ser ricos y servir al dinero (Lucas 16,13), o no mirar para los pobres (Lucas 16,19-31)

Mateo 5,1: "Viendo a la muchedumbre Jesús dijo: ...Dichosos los que tienen hambre y sed de justicia... Dichosos los perseguidos por causa de la justicia". Jesús terminó su vida siendo perseguido y asesinado, por defender a los oprimidos y denunciar a los opresores, tanto políticos como religiosos.

Lucas 4,18: "El Espíritu del Señor está sobre mi porque me ha enviado para anunciar a los pobres una Buena Noticia, para proclamar la liberación a los cautivos, dar vista a los ciegos, dar la libertad de los oprimidos, y proclamar que esto es un año de gracia del Señor".

Cuánta gente tenemos aún inconscientemente cegada por el neoliberalismo, como todos los que bajaron a la playa de san Lorenzo en Gijón a presenciar la indecente exhibición militar en que que se gastaron en tres horas más de 40.000 €, mientras no hay subvenciones para las ONGs que trabajan con los más desfavorecidos, se recortan servicios sociales, becas, etc.

UN TEXTO CONTUNDENTE DEL APÓSTOL SANTIAGO DENUNCIANDO UNA INJUSTICIA (Santiago 5,1-6): "Ahora bien, vosotros, ricos, llorad y dad alaridos por las desgracias que están para caer sobre vosotros. Vuestra riqueza está podrida y vuestros vestidos están apolillados; vuestro oro y vuestra plata están tomados de herrumbre y su herrumbre será testimonio contra vosotros y devorará vuestras carnes como fuego. Habéis acumulado riquezas en estos días que son los últimos. Mirad: el salario que no habéis pagado a los obreros que segaron vuestros campos está gritando; y los gritos de los segadores han llegado a los oídos del Señor del universo. Habéis vivido sobre la tierra regaladamente y os habéis entregado a a los placeres; habéis hartado vuestros corazones para el día de la matanza. Condenasteis y matasteis al justo; él no os resiste".Esto no lo escribió Marx, ni Lenin, ni Engels: lo escribió un Apóstol de Jesús de Nazaret.

A veces algunos ricos de hoy dan limosnas, que a los pobres les parecen grandes, pero para los que las dan son una miseria porque todo lo que dan lo ganan en unas horas. A ellos hay que decirles:“El señor don Juan de Robles, de caridad sin igual, hizo este santo hospital, y también hizo a los pobres.”

El oprimido ingenuo tiende a identificarse con el opresor, pues este se esfuerza en convertirse para el oprimido en su modelo de hombre, pues de esta manera nunca tendrá en el oprimido un enemigo, sino un seguidor y colaborador que atacará a los oprimidos en beneficio del opresor pasando a ser como él un hacedor de pobres.

Luchar por la justicia contra la injusticia, es elemental en todo ser humano y más si somos creyentes en Jesús de Nazaret asesinado por esta causa.

Un cordial saludo a tod@s.-Faustino
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