¿Detesta el Islam a Occidente o pretende copiarlo? (4/4)

LA “YAHILIYA”.


Si toda la metafísica del Islam –como filosofía “comprehensiva” del mundo y del yo— se resume en el “testimonio de la fe” (la shahadah) otro término fundamental para entender el mundo musulmán es la yahiliya, palabra que quiere expresar todo lo que el mundo secular representa para un creyente: impiedad, injusticia, despotismo, idolatría, sed de poder, de riqueza o abandono en las maneras occidentales.

Bien saben los ulemas por dónde puede venir la gangrena de su religión. Es la nueva prédica de los jerarcas musulmanes, tanto para preservar la fe como para renegar de quienes infectan su espacio.

La yahiliya fue y es todo lo malo que occidente ha traído y generado en el alma del creyente. Como concepto político sería el nacionalismo de las ideas crédulas que se cierra sobre sí mismo, siempre dispuesto a extirpar el mal, frente a la imparable globalización.

CUANDO DIOS SE HACE LÍDER

Una derivación del Islam es cómo el líder --religioso, civil o militar--, asume el papel de “dios”.

En realidad, ni la religión ni el idealismo le importan mucho al tirano de turno cuando todo le sirve como medio para poder utilizar al pueblo.

El tirano constituido, en palabras de Qutub, gobierna según sus caprichos, ignorando los mandamientos del Libro revelado, encarnando la injusticia. Incluso el Dios mismo se convierte en líder a través de sus representantes.

Por su parte los “mullahs” asumen el suministro de la divinidad y establecen en este mundo el reino de la justicia, la sharia. La “sharia” regula la vida civil, la vida cotidiana, el modo de alimentarse, de vestirse, de rezar, la relación entre sexos, el modo de educar a los niños...

Nueva o sempiterna forma de gobernar la vida y de servirse de ella para mantener la casta sacerdotal. Siempre ha sido así.


EL LIDERAZGO MUSULMÁN.

El Islam tiene mucho que ver con su propia configuración como “umma” de creyentes, con un “comendador” a la cabeza.

La cuestión del “líder” es la que ha producido las escisiones: chiítas, sunitas, jarichíes; sufismo, bahaísmo(s.XIX); musulmanes negros americanos, jomeinismo... dependiendo de quién deba detentar la jefatura.

Recuérdese el cisma sobre la sucesión de Alí, el cuarto Califa.

No hay excesivos problemas doctrinales, pero sí de liderazgo, en una religión que permite a cualquiera erigirse en redentor (el mahdi de algunos grupos). En este sentido, el Islam es una religión sencilla, sin ritos ni sacramentos ni doctrinas colaterales, pero donde el virus del poder se ha cebado tanto como en cualquiera de las religiones de occidente.
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