EPC, negación del hombre (R.Mª Carles, cardenal)


La asignatura, que con razón rechazan tantos padres, niega la presencia del espíritu. Cardenal Carles. (Diario La Razón, miércoles 24 de septiembre de 2008)


¿Qué? ¿...que niega la presencia del espíritu? ¿Y se queda tan fresco al decir tamaña falsedad? ¿Qué espíritu? Si se refiere al Espíritu Santo, de acuerdo, no hay cita alguna de tal “tercio divino”. Toda la asignatura --al menos todo lo que yo he leído-- gira en torno a "aquello que mueve el comportamiento humano", llámese espíritu, llámese alma, llámese emanaciones neuronales o sinapsis reflejas. Es una asignatura sobre criterios conductuales. ¿Esto no es espíritu?.

De nuevo vuelvo a repetir lo que escribí aquí hace días: “Señor Carles, ¿ha leído Ud algún texto de EpC? Me estoy acordando de los “jomeinistas iraníes” que condenaron “Versos satánicos” ¡sin haberlo leído! Espero no tener que encuadrarlo entre ellos.

Al leer El Principito o Hamlet o "Alicia en el País de las Maravillas" cada uno puede entender cosas distintas según las estructuras mentales que a uno le guíen, pero ¿estaremos leyendo lo mismo al hablar de EpC? ¿Tendremos delante el mismo “currículo” con sus respectivos “conceptos, procedimientos y actitudes”, los mismos contenidos, los mismos objetivos?

Sigo sin entender las razones que mueven a su rechazo, porque lo que este señor diga, por muy cardenal que sea, es falso. Es además tendencioso, tergiversador, corruptor de contenidos, parcial, arbitrario e injusto. Y es falso por dos razones, porque parte de supuestos filosóficos y teológicos distintos y porque tergiversa sus contenidos.

En artículos como éste es donde se ve con claridad la falacia de ciertos ensotanados con rango que califican y describen primero para atacar "su" fantasma, coincida o no con la realidad.

Se lo pondremos de manera más gráfica: si a Ud, señor Carles, le quitamos la sotana y demás vestimenta que lo adorna como cardenal de la Santa Madre Iglesia y lo vestimos con unos pantalones y una casaca de color verde oscuro, lo ceñimos con correajes terciados, le adornamos con botones y hombreras, le ponemos una pistola al cinto y un tricornio en la cabeza... ¿no diría quien lo viera que es un guardia civil? Y, claro, al detener de forma violenta y con un buen “crochet” de derecha al ladronzuelo que ha entrado en su catedral a sacar en préstamo unos dinerillos del “cepillo”, cualquiera que lo conociera diría que tal conducta es impropia de un cardenal. ¡Pero Ud no es un guardia civil!

Pues lo mismo pasa con EpC:

1. --dice Ud que el “yo” está cosificado. Afirmación gratuita: no hay tal en EpC.

2. --dice Ud, señor Carles, que ese “yo” es manipulable: ¡precisamente esta asignatura nace para que el alumno tenga claros sus principios de conducta y nadie lo manipule!

3. dice que el “yo” es el topos del espíritu encarnado: de nuevo presupuestos falsos, sin explicar qué pueda ser tal espíritu.

4. dice que en ese yo, cuando se dan las circustancias, se encarna Dios: ésta es la madre del cordero, que Uds quieren meter a Dios en tal asignatura como sea. Y no entra ese concepto entre los Objetivos de EpC.

5. dice que la angustia del hombre actual es ontológica, de su ser: primero está cambiando de asignatura (filosofía); segundo tal angustia ontológica no existe; tercero, utiliza palabras hueras que no tienen correlato alguno en la realidad del alumno; cuarto, presupone que el joven, todos los jóvenes, viven angustiados, cosa que dista mucho de lo que vemos (¿o hablan por ustedes?); y quinto... y nonagésimo nono.

6. cita Ud para corrobar sus asertos a López-Ibor (¿padre o hijo?), a Ortega... Vea la cantidad de citas que hay en los textos de EpC. Con la misma o mayor autoridad.



Siendo la concepción del hombre así, la que Ud expone, desde luego que EpC es todo lo que se quiera. Pero eso que Ud afirma en “La Razón” es falso de principio a fin.

Sucede que EpC nace de presupuestos distintos más acordes con las corrientes últimas de la filosofía ¡y de la ciencia! Si, la ciencia psicológica. No de las concepciones filosóficas y teológicas que Ud mamó en el seminario, allá a mediados del siglo XVI (Concilio de Trento).

Primero EpC no responde a esa concepción filosófica del individuo; tampoco responde al concepto dual de la persona; tampoco presupone a Dios como ser necesario para la plena realización del individuo como persona; tampo tiene por qué seguir determinadas tendencias filosóficas o psicológicas que pecan de determinismo (religios); tampoco tiene una concepción materialista pura de la vida y del hombre. Y, como remate, todos los que hemos estudiado “varios años” de psicología hemos soltado la carcajada con eso de la angustia ontológica...

¡Señor Carles, que esos conceptos “filosóficos” de inicios y mediados del XX están más que superados! Las filosofías existencialistas tiempo ha que quedaron arrumbadas, como quedaron arrumbados –o se intenta-- los macabros acontecimientos bélicos que las propiciaron. Carca intelectual él.

Invéntese lo que quiera, pero no tergiverse, señor Carles.

Cuando se le presta atención, en el hondón del alma, “el yo se encuentra forzosamente en la presencia de Dios”


Afirmación gratuita. El falso dualismo alma-cuerpo que tanto mal ha hecho a la cultura. Pero si de testimonios se trata, yo todos los días me sumerjo en el hondón de mi alma y por más que trato de ver, allí no percibo a Dios y si alguna vez avisto algo que se le asemeje, huye con el rabo entre las piernas (falacia similar a la del astronauta soviético que no vio a Dios en sus viajes espaciales, pero está a la altura, más bien bajura, del artículo de Don Ricardo María Carles).

No es Dios el que se esconde sino el hombre el que esconde a Dios entre otras causas por la intencionada destrucción de creencias y ritos religiosos. Así el hombre siente más su radical frustración, pese a los progresos.


Otra afirmación gratuita. Más bien mentira intencionada. Nadie esconde a Dios. Y además habla desde sus presupuestos y para quien los presupone. Este concepto, dios, no pasa de ser una entelequia mental que el hombre cultivado de hoy día no traga. ¿Radical frustración? Bueno, yo me considero una persona leída y de vez en cuando “sentida” y esa “radical frustración” no la percibo precisamente por la causa que Ud dice.

Quizá pueda Ud encontrarla en todos esos jóvenes --que se lo pregunten a mis hijos— que tratan de pagar la hipoteca del piso, que trabajan como negros (perdón) bastantes más horas y en algo más productivo que el Señor Carles, que gozan con las fiestas del pueblo, que ríen a mandíbula batiente, que son fieles a sus amistades, que tienen bastante más comprensión y solidaridad con los problemas del mundo que la palabrería vaticana...

Señor Carles, deje de decir bobadas intelectuales, "porfa".
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