Aparte de la necesidad que tienen ciertos creyentes de hallar un hueco en el grupo, la parte más significativa de la demanda de credos seguros y firmes por parte de personas ansiosas de salvación no es otra cosa que súplica por migajas de explicación psicológica a sus frustraciones y problemas, con el añadido de que la mayor parte de las veces el “paciente” ni siquiera quiere que “lo suyo” se sepa: lo suyo es oración privada “
al que siempre nos escucha”, personal y meditativa o, como mucho, secreto de confesión.