Religión, fundamento de la hipocresía historica.

Para quienes la historia les sirve de manjar de estudio –y siempre es necesario el estudio reflexivo y crítico--, el surgimiento de prácticas irracionales, regímenes autoritarios canallescos, guerras de la más variada ralea, estancamiento cultural de los pueblos, regresión social, situaciones de miedo o terror colectivo, fobias interculturales, hambrunas, genocidios, dictadores consentidos, expoliaciones, torturas, dilapidación de los bienes del pueblo y el añadido de un largo etcétera de indignidad, tiene mucho que ver con la preeminencia de determinadas religiones.

Siempre objetan que también han trabajado por evitarlo, que han luchado contra ello, que han pagado muchas veces el tributo de sus propios mártires...

No hay que consentir tal hipocresía intelectual: su fundamento último es el amor y ni una sola de esas situaciones –insistimos, ni una sola-- podría haberse producido en un régimen denominado a sí mismo cristiano o musulmán.

¿No dice nada el aislamiento internacional de los regímenes políticos regidos por clérigos?
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