¡Los muertos sustentadores de la ética! Hasta se podría argumentar así.
Ante la muerte, ¿qué hacer con la ética? ¿Cómo hacer justicia a los ya irremediablemente desaparecidos? El sentido integral de la vida humana tiene que incluir a los muertos. Esperanza de que lo injusto no sea la última palabra,...anhelo de que el asesino no pueda triunfar sobre la víctima.
Dicho de otro modo, de cómo un “
anhelo” de justicia justifica la existencia de “
algo”. A estas expresiones de última hora, por más
Walter Benjamin que se apellide quien las dice, la razón, sólo la razón puede contestar, porque la injusticia no se repara, existe y es; como mucho se podrá “prevenir” y poner cortapisas a su expansión.
Del mal aprendemos, pero es irreparable. Ciertos males son irreparables.
¿Cómo reponer la vida arrebatada? Sólo hay compensación cuando se devuelve. Las más de las veces lo que prima es el deseo de venganza. Y se venga quien puede. En la mayor parte de las situaciones lo que queda es el sentimiento de venganza, que es sólo eso, un sentimiento.
El deseo de resarcimiento sólo queda en deseo.
Nótese que es una forma sibilina de “necesitar” a Dios por el hecho de necesitar justicia.