Altos dignatarios del “
Estado Vaticano”, rectores generales de los “
Institutos religiosos”... Acceden al cargo...
Al punto caen en la cuenta de que deben estar
a la altura de las circunstancias:
--han de tratar con los ricos y poderosos de este mundo,
--necesitan rodearse de un bienestar cultural en consonancia con su puesto,
--han de disponer de dinero suficiente para corresponder,
--desdeñan el trato con la plebe, que sólo sirve para aclamar,
--sienten la necesidad de viajar continuamente para atender las necesidades de sus hijos dispersos por el mundo,
--ven que es menester para estos casos vestir con dignidad... (son los únicos que todavía "van vestidos")
Y, los otros, los que incluso prestan su vida a la misma causa, ¿cómo ven todo eso?
O no saben nada o tienen obnubilada la inteligencia para juzgar. Los unos terminan arruinados por aquello de lo que otros sacan provecho para su bienestar personal. Eso sí, dicen que son y saben cómo adoptar la apariencia de
los pobres de Yahvé[anauim] .
¿Se acuerda alguien de Ghandi, el de la independencia de la India?