¡Pero dime! ¿Qué mal hago creyendo? (2/2)


Continuamos con el mismo asunto, porque si la credulidad no "quiere" darse nunca por vencida tampoco "puede" hacerlo la razón.

Insiste y me espeta: ¿Es que ves algún mal en esto?

Explicitar un presentimiento, algo que “se siente” como irracional, cuesta más, sobre todo si la pregunta es sentida como agresión a una acción voluntaria suya; siempre el agresor está mal visto.

Tratemos de hacer recapacitar en los por qué con aspectos mucho más concretos. Podríamos detenernos en múltiples aspectos, pero quizá el de la "oración", que se predica y se suele entender como alimento de la inteligencia, es uno de los más señeros:

 el rezo repetitivo es una regresión a etapas infantiles, donde el recitado es una forma de hacer claras verdades que no se entienden: "Yo confieso", "Creo en Dios Padre", "rosario"...

 en el fondo es una falta de confianza en la plegaria única: es de suponer que Dios no es sordo y no hace falta repetirle lo mismo cincuenta veces;

 es la creencia o convicción de que por repetir algo muchas veces se va a conseguir lo que se pide antes o mejor;

 si se entiende como una forma de “pensar” en la multivariedad de contenidos de tales plegarias, no se comprende la vertiginosa celeridad que adquiere el recitado (1);

 la velocidad que imprimen al rezo más indica un querer pasar cuanto antes por un acto ritual, que se siente como inexcusable, que otra cosa;

 forma irracional de llenar un tiempo pretendidamente “para Dios”;

 delegación de la propia reflexión:no se suele prestar atención a lo que se dice;

 el hecho mismo de “tener que” con el añadido de sentimiento de culpa si no se hace, es síntoma de que algo no funciona en ese rito;

 nunca un rito debe superponerse a acciones humanas de mayor contenido socializador y menos que supongan imposición, aunque sea velada, a una de las partes;

 porque son actos rutinarios, sin implicación personal alguna, que no generan compromiso; además su realización no implica perfección de la persona. Más se pueden entender como una “evasión”, una más, de la realidad que como "compleción" de la personalidad.

Por la misma lógica --más productiva y menos inofensiva--, se podría recitar la tabla periódica de los elementos, la lista de los reyes godos, la sucesión de gobernantes absolutistas o liberales, un somero listado de flora o fauna, las “mil mejores poesías”, el nombre de los antepasados...

(1)Lo diré mañana, pero lo adelanto aquí. Hice un cálculo cronómetro en mano: un rosario dicho de manera normal dura unos 20'. En la forma en que lo "rezan" las señoras que citaré, unos segundos más de los 11'.
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