La inmersión lingüística en el terreno sagrado.
La ceremonia se celebró en la lengua que los capitostes del templo supondrían “vernácula” de TODOS los asistentes, el catalán.`Pero es el caso, y los celebrantes lo sabían, que en el reducto sagrado estábamos presentes, muchos o pocos, de otras regiones de España. A la vista del sesgo ininteligible de primeras lecturas y comentarios, opté por abandonar el recinto donde no querían que yo estuviera. Lo hice del modo más discreto posible, aunque hoy lo haría por el pasillo central.
Esto que es anécdota particular, con seguridad les estará ocurriendo a muchísimos castellano-hablantes que tienen que soportar tamaña inmersión lingüística exclusivista. Quizá si al inicio de las ceremonias preguntaran si alguien...
Dejemos las anécdotas y pasemos a las categorías. ¿Podríamos ponernos de acuerdo en algo ELEMENTAL , algo que fuera admisible por todos, respecto a lo que supone una LENGUA y respecto al uso de una u otra en cualquier ámbito donde coexistan o se den cita hablantes diversos? Es de suponer que sí.
1. ¿Qué es una lengua? Expresión fónica y verbal de un pensamiento. Un medio donde lo importante es el fin, entenderse.
2. ¿Para qué sirve la lengua? Para comunicar dichos pensamientos.No es menester acudir a Saussure y seguidores para saber que la lengua articulada no es más que un medio de comunicación.
Para nuestro propósito, creo que todos pueden estar de acuerdo en estos dos presupuestos … Pues hete aquí que no es así: han de exceptuarse quienes ven en la lengua otros elementos espurios o consideraciones adulterinas, respecto a los cuales quienes tengan un mínimo de sentido común no pueden estar de acuerdo: la lengua como instrumento diferenciador, como aglutinante sociológico segregador, como recurso de nacionalismos con fuerte presión política. Es decir, la lengua como un elemento más de dominio. Es el caso del uso del catalán para los nacionalistas separatistas.
La lengua es un medio, un mecanismo, un instrumento… ¡para una función! Privarla de eso o utilizarla con otros fines, es convertirla en inútil e inservible.
¿Podemos hablar de relación entre la lengua que emplea la Iglesia en sus ceremonias? Es de suponer que la Iglesia quiere difundir su mensaje a todos los pueblos. ¿Qué medios utilizará para ello? Lógicamente la lengua en la cual se pueda hacer entender. ¿Por qué, entonces, en determinados contextos, utiliza una lengua incomprensible para un sector amplio de individuos cuya lengua materna es otra?
Que los fanáticos “utilicen” la lengua como un medio espurio, se entiende y es algo a erradicar de las prácticas sociales. Los fanatizados no pueden tener cabida en una sociedad educada.
¿Pero la Iglesia? Se podría preguntar si al utilizar un medio discriminatorio encuentran algún elemento pastoral o pedagógico añadido que imprima mayor fuerza al mensaje evangélico. Y lo preguntamos: ¿qué añade la lengua nacionalista catalana –-que no nacional-- al rito sagrado? Muchos no lo sabemos.
Entiendo que dos catalano-hablantes, con el catalán como lengua materna, se expresen mejor y puedan hacer partícipes de sus pensamientosa a sus contertulios de manera más efectiva, y afectiva, en dicha lengua, que es la materna común, el catalán.
En otros tiempos se hablaba del “seny” catalán, eso que era como un plus de prestancia del pueblo catalán. Un detalle estaba en ese signo de educación cuando en un grupo no todos entendían lo que algunos hablaban: éstos incluso pedían disculpas y utilizaban el MEDIO común para entenderse.
Hoy no. Hoy parece, primero, una venganza de tiempos pasados, cuando el uso oficial del catalán estaba vetado (otra aberración). Pero, en segundo lugar, la lengua se ha convertido en un medio de segregación. Triste es decir cómo la gran sociedad catalana se ha plegado al sesgo imperativo de cuatro capitostes descerebrados cuyo único objetivo es constituir un reino de taifas donde ellos sean los cabecillas. El pueblo llano seguirá igual, tan oprimido o tan libre como antes pero más empobrecido en su cultura y educación.
Añádase algo en lo que no queremos extendernos: ya son casi dos generaciones las que han visto amputadas, con una educación lingüística sesgada, sus posibilidades y salidas laborales, las que confiere el dominio de una lengua. Pensemos en todas aquellas profesiones directamente relacionadas con ella: periodismo, radio, TV, doblaje de películas, profesorado allende los límites autonómicos, español para extranjeros, lectores en universidades extranjeras, academias de idiomas, etc. etc.
¿Y la Iglesia? Por congraciarse con el poder, ha caído también en sus redes. Más papistas que el papa, en este caso uncidos al carro del nacionalismo montaraz, por si pueden fruir las migajas que caigan de sus mesas. Así les va. He aquí uno de los motivos de desafección popular, mayor que en el resto de España.
De nuevo la pregunta: ¿qué añade el uso exclusivo del catalán a la labor pastoral y al rito litúrgico? Seguro que alguno tiene la respuesta, distinta por supuesto de lo que aquí deducimos.