¿Es modelo EE.UU.? Quizá de fundamentalismo pietista.

No es precisamente del asunto que hoy tiene encandilado al mundo de lo que versa el "post" de hoy, pero dado que el Pisuerga pasa por Valladolid..., nos fijamos en algunos aspectos de la sociedad y de los dirigentes usasamericanos. Nos referimos al credo explícito que profesan, el protestante en su infinita variedad de "iglesias" y sectas. Terreno abonado para que crezcan los hongos hay de sobra.

Ha habido presidentes de este país cuya creencia ha tenido enorme relevancia histórica... ¡para bien! George Washington fue un devoto protestante. Abraham Lincoln, el presidente más creyente de la Historia de EEUU, abolió la esclavitud fundado en su credo de que “el hombre es imagen de Dios” (1); leía a diario la Biblia; tras pedir ayuda a Dios, el Ejército Confederado se vio obligado a retirarse; rehusó, sin embargo, instrumentalizar a Dios políticamente:

«No tengo tanto interés por que Dios esté a nuestro lado como por estar yo en el lado de Dios».


Jimmy Carter, de la Iglesia baptista, en la que sirvió en calidad de diácono, sincero y honrado, cualidades típicamente protestantes, fue el impulsor de las “conversaciones de Camp David”. Ronald Reagan, convencido protestante, defensor entusiasta de los valores tradicionales americanos. Clinton también confesó su refugio en Dios tras los “pecadillos” familiares.

Pero hay otro "turismo" religioso entre los americanos próceres. Hagamos un “excursus” en concesión y consideración de los acontecimientos coetáneos a estos escritos, donde fácilmente se confunden los Obamas con los Osamas.

De los dos antepenúltimos presidentes usamericanos, la credulidad rozaba el ridículo en uno y provocaba la alarma en el otro. Camino preocupante quizá si no fuera por el cauce previsor de un sistema político curado y circunspecto contra el “virus crédulo”.

No se pueden tildar más que de fundamentalistas y cuando menos de preocupantes las palabras del primer Bush:

No creo que los ateos deban ser considerados como ciudadanos, ni tampoco patriotas. Esta nación es una, bajo Dios.

Bill Clinton, sin excesos pietistas, pide ayuda a pastores protestantes para encontrarse espiritualmente tras su conocido escándalo; George Bush, enfangado en proyectos mundialistas que más que verdadero afán de justicia fueron venganza “bíblica” contra una afrenta del “eje del mal” (otros pensaron en una entrega a inconfesadas ansias económicas)

Quizá nuestro diagnóstico peque de no tener suficiente perspectiva histórica, pero por gracia o desgracia son tales personas las que dirigen el mundo de hoy y las que han querido y quieren hacer comulgar a todos con el supuesto rigor moral que a ellos les anima. Hasta el mismísimo incrédulo Zapatero rezó a los pies del Gran Emperador usamericano.

Cuantos han cursado turismo o profesión por aquellas tierras, concuerdan en afirmar que EE.UU. es un país tremendamente religioso, en muchos aspectos fundamentalista, todavía encomendado a Dios, el Dios que bendice esfuerzos y premia con éxitos. Quizá, como el pueblo de Israel en su momento, sintieron que Dios les había abandonado al salir con el rabo entre piernas de Vietnam Dios por apartarse de su camino: tanto hippy, tanto amor libre, tanta droga, tanta perversión...

____


Pero Europa tiene hoy otra sensibilidad, harta como está de tanto pasado belicoso y visto que la confianza en Dios había desaparecido en Treblinka, Mauthausen o Auschwitz.

Las ideas se rebaten con ideas. No es matando a quienes las expresan como desaparecen. En tierras allende los mares piensan que aquellos que, por ejemplo, se oponen a la pena capital y a la guerra son pervertidos morales y degenerados; han perdido la capacidad de indignación moral.

Hay demasiada gente en EE.UU., voceros de la perversión, que creen ser portadores de las esencias puritanas patrias con demasiada permisividad y medios para hacerse oír.

Creen éstos que el mal de su sociedad viene de fuera, como el fundamentalismo o integrismo islámico, lo cual les lleva pensar que aquellos que no cuadran en sus esquemas mentales deben ser exterminados. Y

Meten en el mismo saco tanto a terroristas como a borrachos, traficantes de drogas, comunistas, ateos, adoradores de Satán de la Nueva Era, humanistas seculares, dictadores opresivos, cambiadores de moneda ambiciosos, asesinos revolucionarios, adúlteros y homosexuales... sin darse cuenta de que el verdadero fundamentalismo son ellos mismos, auténticos provocadores de la degeneración.

Todavía andan embebidos en si en las escuelas se debe enseñar la teoría de la evolución o no.

Es preocupante que un ya presidente pueda admitir tal doctrina, la de los suyos diciendo lo que dice:

Todos los medios de comunicación, las noticias, la televisión, la radio, el cine, las artes, el gobierno, las finanzas... ¡van a ser nuestros! Dios va a dárselos a su pueblo... ...Las guerras de exterminio han perturbado a mucha gente porque no sabían lo que estaba pasando. La gente de la tierra de Palestina era muy malvada... Dios les dijo a los israelitas que los mataran a todos... Dios vio que no había cura para ellos... Así que Dios, en su amor, quitó a un pequeño número para no tener que quitar un gran número.

_________
(1)En el supuesto de que alguien pudiera ver un “hombre” en un “esclavo”, que hasta en eso ha habido discrepancias teologales y patanes acérrimos defensores de la animalidad del esclavo.
Volver arriba