Los ritos de paso y su expropiación religiosa (2/2)

Las celebraciones de rigor.


Sobre el modo de celebrar los distintos "pasos" ya existe un inmenso arsenal erudito a disposición de quien lo busque. No es lugar éste para explayarse en tales celebraciones.

Para el propósito que nos anima baste la simple enumeración hecha en el artículo anterior. Propósito primeramente “enunciativo”, presentando los pasos como tales; luego el “denunciativo” de la apropiación que ha hecho la religión de dichos pasos; por último el “desiderativo”, a saber, despojar a la creencia del control que posee sobre dichos pasos.

Cómo celebrar estos pasos con “ritos” a la par civiles y significativos es otra cuestión difícil de solventar y sobre todo y por el momento difícil de sustituir.

La mayor parte de ellos los tiene “copados” la religión; los demás no suelen tener relevancia social y se hacen de forma privada.

Para una celebración adecuada de los mismos y dando el valor que tienen las connotaciones festivas del pasado, es preciso hacer notar que en casi todas las culturas cualquier rito de paso tiene tres momentos:

 separación: generalmente física, que preparara el individuo a dejar el grupo o estadio anterior o la situación en que se encontraba;

 margen o limen: el sujeto toma conciencia de que, de momento, no es nada ni nadie, no tiene atributos ni del pasado ni del futuro;

 agregación o reintegración: la fase más importante y festiva, en la que el sujeto alcanza un nuevo estado en virtud del cual adquiere una nueva existencia en el seno de la vida comunitaria.

En nuestra sociedad occidental el cristianismo ha secuestrado casi todas las cotas de posesión y apropiación de los pasos relativos al nacimiento, la racionalidad, el matrimonio y la muerte. Los demás se suelen celebrar de manera privada con reuniones de amigos, familiares, comidas especiales, etc. Rara vez con actos especiales "ad hoc".

La importancia social de tales celebraciones.


Dentro de la rutina del vivir diario es preciso caer en la cuenta de la importancia psicológica, social y estructural que pueden llegar a tener estos ritos de paso.

Sin ellos, por ejemplo, el muchacho no admite que todavía siga siendo lo que es ni exija por “status” que ya pertenece a otra etapa nueva.

El refrendo social en determinadas épocas de la vida es un valor determinante en la formación de la personalidad.

Sin estos ritos la sociedad occidental asiste a la grave situación de la “quema de etapas”: un muchacho de 16 años, tratado por padres o educadores como niño o adolescente, no como joven, tiende a crear formaciones reactivas, que derivan en agresividad, adoptando “costumbres” de adulto, generalmente viciadas, pero sin la responsabilidad del adulto: borracheras, lazos amorosos impropios, uso de vehículos, amistades heterogéneas, etc.

Todo por demostrar al mundo que no pertenece a etapas anteriores y que quiere verse encuadrado donde le corresponde.
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