Se impone hacer limpieza.

Un dominico de quien apenas tenía noticia, salvo por un escrito contrario a la beatificación de loss mártires de 1936, cuando sólo fueron asesinados 132 dominicos, hace falta ser miserable, se nos descuelga hoy con ireo artículo igual de miserable en El País.

Se escandaliza de sus obispos. Sus opciones son "las más retrógradas". Y renuncia, dice que lo va a hacer ante un juez, de la paternidad episcopal. Porque se quiere mejor huérfano.

Un asilvestrado aparece en cualquier sitio. Y tampoco hay que darle mayor importancia. Seguramente hoy está feliz por haber aparecido en El País.

Pero ese fraile tiene unos superiores. Y esos me parecen los verdaderamente impresentables. No sé si el dominico debería estar en un psiquiátrico, en un retiro de ancianos o en la calle. Me es igual. Pero en la calle, en la puta calle, deberían estar sus superiores. Esos sí que son una vergüenza. Salvo que actúen. Y me da que no van a hacerlo.
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