Otra nostachada más.

Mosén Octavi Sánchez ha sido relevado por el cardenal de sus responsabilidades en Catalunya Cristiana y Radio Estel y fue sustituido por Jaime Aymar.

Pensé que se trataría de un relevo habitual y no di mayor importancia a la noticia pero cuando veo que ha entusiasmado a Llisterri me dije: aquí hay algo más que un simple cambio de personas. Y procuré informarme. Lo había.

Ahora sé ya que mosén Octavi Sánchez es un joven sacerdote de excelentes cualidades y encomiable celo apostólico. Aymar es el de la fotografía.

El primero era el último superviviente de los nombramientos del cardenal Carles. Ya todos barridos por Nostach y los suyos. El Aymar, como dicen los catalanes, es uno de aquellos curas de la Casa de Santiago que el cardenal anterior tuvo que cerrar por sonados escándalos que llegaron a los tribunales. Quiero suponer que algunas insinuaciones malévolas que leo en los comentarios a Llisterri proceden de lo que fue aquella desdichada ''Casa'' y no de la conducta personal del Aymar. Nostach sabrá.

Es curioso el amor a los ancianos del cardenal de Barcelona. Cosa en sí encomiable pero que en ocasiones no demuestra un buen corazón sino uno muy malo. Parece que no se distingue Nostach por visitar a sus sacerdotes ancianos o enfermos y ni siquiera por interesarse telefónicamente por su salud o sus necesidades. Pero los tiene de responsables de parroquias a una edad en la que eso más que un favor parece una cabronada. A los ochenta años, por arriba o por abajo, un sacerdote puede seguir prestando excelentes servicios a la Iglesia. Pero ya no como responsables de una parroquia. Esa dura brega es para gente más joven. Pero los jóvenes no gustan a Nostach. Con quien se siente cómodo es con los mayores que él, que va a cumplir 72 años el próximo 29 de abril. Y que precisamente son, en su gran mayoría, los que han arruinado la fe de Barcelona.

Sería ilustrativo que Germinans publicara la edad y las parroquias de muchos de los actuales responsables de aquellas y pienso que nos daría un retrato exactísimo del agonizante estado de la diócesis.

El Aymar no llega a esas edades pero es mucho mayor el sustituto que el sustituido. Lo que va contra toda lógica empresarial. Y también contra la eclesiástica. Pues mosén Sánchez tiene 41 años y el Aymar 51.

Y hay más, y más oscuro, en este affaire. Aymar es quien interpuso el recurso contra la diócesis por haberse hecha cargo ésta del chalet de la Casa de Santiago en donde hoy vive el cardenal Carles. Y la diócesis le premia con estos nombramientos. En lo que da toda la impresión de que respalda el recurso. Ya no sabe que hacer Nostach para deshacerse de su antecesor en Barcelona. Todo bastante negro. ¿O no?
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