No seais pesados, os lo ruego.

Es algo que se repite. Tuvimos una larguísima sobre Santander, otra sobre un diácono que primero estuvo en Canarias y luego en Andalucía y otras varias. Y no me refiero a trolls sino a personas absolutamente respetables, que enriquecen el Blog pero que dan muestra de sus filias y sus fobias.
Las comprendo, las acepto y las respeto. Pero cuando ya está dicho todo, ¿para qué seguís repitiendo lo mismo? Eso destruye vuestros argumentos pues termináis resultando pesadísimos.
Me refiero ahora a la que se ha montado sobre Navarra. Ya sabemos todos, y hasta más de lo necesario, quienes son Mikel, Sagarce, o como se llame esa casa, Ayerra y demás compañeros mártires.
Os ruego que deis por terminada la polémica que ya aburre. Si a Ayerra o a Garciandía les hacen obispos pues ya hablaremos de ello. Hacer de Sherlock Holmes sobre nicks de algunos de los intervinientes no pasa de meras conjeturas. Es ese o es otro. Y ni yo mismo lo sé.
Quien no quiere identificar su persona está en su pleno derecho. Y me parece excesivo que reclame dé su nombre quien tampoco se ha identificado. Y, sobre todo, hacéis muy poco servicio a vuestros amigos sometiéndoles permanentemente a la crítica de quienes no lo son.
No he hecho investigaciones sobre ninguno de los sacerdotes a quienes tenéis todos los días en el pim, pam, pum. De entrada, y sin mayores conocimientos, creo que todos son clérigos respetables. Que caerán más simpáticos a unos o a otros.
No les estáis haciendo ningún favor. Os pido, a todos, que lo dejéis ya. Con lo que cada uno le hará un favor a su amigo.
Tanto Ayerra como Garciandía sonaban como posibles sucesores de Uriarte en San Sebastián. No les hagáis imposibles. Dejad que Roma actúe libremente y aceptemos después su decisión. En ellos o en otro. Si los quemamos previamente seguro que será otro.
Creo que el mayor logro del Blog es haber dado voz a quienes no la tenían. Y seguro que todas las voces se escuchan. Pero cuando se hacen tan reiterativas, diciendo siempre lo mismo, aburren.
Yo no os voy a borrar mientras no descendáis a cuestiones que sean impresentables. Simplemente os ruego que lo dejéis. Ya Dios o el Papa dirá. Creo que a esta altura no hacéis más que repetiros.